Menu

carmelitecuria logo es

  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image
  • image

Displaying items by tag: Celebrating At Home

Jueves, 17 Noviembre 2022 07:54

Celebrando en Familia - Cristo, Rey del Universo

El Pastor Real
(Lucas 23:35-43)

En este último domingo del año litúrgico celebramos la fiesta de Cristo Rey. Hoy es un día para dar gracias a Dios por todas las bendiciones recibidas durante el año pasado. Sobre todo, damos gracias a Dios por el gran regalo de su hijo.

Celebramos a Cristo como Rey del Universo y esperamos la llegada de su reino en toda su plenitud al final de los tiempos.

También somos conscientes que el reino de Dios es aquí y ahora. El prefacio de la misa nos recuerda que el Reino de Cristo es

‘el reino de la verdad y de la vida,
el reino de la santidad y la gracia,
el reino de la justicia, el amor y la paz’.

Cuando actuamos como Cristo, el Reino de Dios irrumpe en nuestro mundo. Cuando nos sentimos movidos por Espíritu a proclamar la verdad, a responder a las necesidades, a trabajar por la justicia, a transformar y sanar nuestra sociedad, el Reino de Dios irrumpe en la realidad humana y la gracia de Dios se hace claramente visible en nuestras palabras y acciones. Que seamos un pueblo que busque siempre llevar el reino de la bondad de Dios a nuestro mundo. Esa sería la mejor manera de celebrar esta fiesta.

La primera lectura del libro del Samuel narra la historia de la elección de David como el rey de Israel. En tiempo de David, las doce tribus de Israel se reunieron para formar un solo reino. La lectura recuerda el encargo de Dios a David: ‘Tú pastorearás a mi pueblo Israel’. David no debe enseñorearse de su pueblo, sino ser su pastor.
Como David, Cristo viene a reunir a todos los pueblos en el único Reino de Dios. Él también actúa como un rey-pastor para el pueblo de Dios.

El Evangelio lo ilustra claramente. He aquí un rey que da su vida por su pueblo. No tiene ropas finas. Su trono es la cruz. Su corona es de espinas, no de oro. Incluso en la agonía de la muerte, la fe y el perdón actúan y la entrada en el reino de Dios se obtiene y se concede. De hecho, el acto final del Rey Jesús moribundo es conceder el perdón, la misericordia y la admisión en el reino: un evangelio dentro del evangelio.

Las lecturas del Evangelio a lo largo del tiempo ordinario nos han llevado a acompañar a Jesús en su viaje terrenal, a escucharle a desplegar el deseo de Dios para la familia humana, a verle restaurar la salud y la integridad de muchos, a que nos enseñen a rezar correctamente, a ser conscientes de que el Reino es ‘aquí y ahora’ y ‘aún por venir’, hasta los extremos a los que Dios llega para reconquistarnos, y cómo Dios nos encuentra con misericordia, perdón, curación y paz. 

Nuestro viaje ha consistido en descubrir quién es Dios y, por tanto, quién es Jesús y, por consiguiente, a que estamos llamados a ser cuando entramos en una relación fiel con él.

Published in Noticias (CITOC)
Tagged under

No tan pronto
(Lucas 21:5-19)

Los pasajes de la Escritura, como el Evangelio de hoy, pueden dejarnos perturbados.
Hablar de destrucción, de guerras, de revoluciones, de persecución y de traición por parte de familiares cercanos puede ser bastante inquietante.
Tenemos que leer el Evangelio como lo habría recibido la comunidad de Lucas, sabiendo que el Templo y Jerusalén habían sido destruidos (hacia el año 70 d. C.) al final de la guerra judeo-romana, unos 10 o 20 años antes de que se escribiera el Evangelio de Lucas. A la luz de esa destrucción, y de la continua persecución por parte de romanos y judíos, quizás muchos en la comunidad del Lucas pensaron que el fin estaba cerca.
Mirando el mundo de hoy, muchos de nosotros también estamos consternados por las guerras, las persecuciones y la destrucción de nuestros días.
Al igual que la comunidad de Lucas, tal vez nosotros también anhelamos que un salvador venga a liberarnos, a arreglar las cosas. Tal vez por eso muchos están dispuestos a confiar en dictadores duros que prometen arreglar las cosas y restaurar un sentido de control e identidad nacional, incluso a expensas de los derechos humanos fundamentales.
Las palabras que Lucas pone en boca de Jesús están pensadas para consolar y dar esperanza.
Jesús les advierte que no escuchen a los que creen conocer el plan de Dios para el final de los tiempos, sino que sepan que Dios está con ellos siempre, pase lo que pase.
La Iglesia debe continuar su camino (perseverar) a pesar de todo tipo de dificultades y persecuciones.
Como Jesús, los discípulos serán reivindicados por Dios con el don de la vida eterna.

Published in Noticias (CITOC)
Tagged under

Un trabajo en progreso
(Lucas 20:27-38)

En este episodio del Evangelio, son los saduceos, y nos los fariseos, quienes se enfrentan a Jesús. Al igual que los fariseos, los saduceos eran una secta judía.
Rechazaban gran parte de lo que creían los fariseos, incluida la posibilidad de la vida después de la muerte.
El escenario un poco ridículo que le plantearon a Jesús en el Evangelio de hoy pretendía mostrar cuán ridícula que era la creencia en la resurrección.
Parte de lo erróneo del escenario era la suposición de que la vida después de la muerte sería la misma que la vida actual, con las mismas condiciones.
Entonces, basaron su argumento en el matrimonio en este mundo para hacer la pregunta sobre de cuál de ellos sería la esposa en la siguiente vida.
Sin ridiculizar sus creencias, Jesús dice que en la vida resucitada se trata de una situación totalmente nueva, que no se rige por las leyes de esta vida.
Además, Jesús utiliza una cita de Moisés para mostrar que el mismo Moisés da a entender que los muertos resucitan.
La proclamación de Jesús del ‘Dios de los vivos’ nos da el contexto adecuado para ver la vida eterna. No como algo separado, sino como una continuación de la relación con Dios que ya vivimos aquí. Esto también ayuda a entender que el Reino o el Reinado de Dios ya está presente en medio de nosotros, no solo como algo que ha de venir.
La vida de Dios en nosotros es una obra en progreso.
Los discípulos de Jesús viven la vida del Reino ahora en la medida en que comparten la vida de Dios y pueden permitir que ese reino de la gracia de Dios sea experimentado por otros a través de las buenas obras que realizan.
La vida eterna no es algo que esté por venir, sino algo que ya hemos empezado a vivir aquí y ahora.

Published in Noticias (CITOC)
Tagged under

Hacer suposiciones
(Lucas 19:1-10)

Es demasiado fácil realizar suposiciones acerca de otras personas que muchas veces resultan no ser acertadas. En el Evangelio de hoy, la multitud supone que Zaqueo es un malvado y un pecador, un traidor a su pueblo porque es un cobrador de impuestos. 

La escena del Evangelio, como es habitual, la establece la primera lectura del libro de la Sabiduría, que alaba a un Dios cuyo amor por lo que ha creado le permite pasar por alto los pecados. Dios es todopoderoso y misericordioso, amante de todo lo que crea y de toda la vida, ‘cuyo espíritu imperecedero está en todo’. Dios corrige a su pueblo mediante el perdón, alejando a las personas del mal y llevándolas a confiar en él.

Esta acción amorosa y perdonadora de Dios se manifiesta en el relato evangélico. Donde podríamos haber esperado que Jesús condenara a Zaqueo, como hace la multitud al excluirlo y tacharlo de ‘pecador’, Jesús reconoce el bien que hace Zaqueo incluso en su supuesta situación ‘pecaminosa’ (ser cobrador de
impuestos en nombre del gobierno romano). La salvación no consiste en parecer bueno, sino en serlo.

Una persona así es realmente un ‘hijo de Abraham’-uno de los elegidos de Dios.

Puede ser útil observar aquí en el discurso de Zaqueo sobre su intención de dar la mitad de sus bienes a los pobres, etc., los verbos se traducen normalmente en tiempo futuro. Sin embargo, en los manuscritos griegos originales, los verbos están inequívocamente en tiempo presente. Así pues, Zaqueo está describiendo cómo lleva su vida en la actualidad: una defensa contra la condena de la multitud de que es un ‘pecador’ y un traidor.

Es la multitud la que resulta ser ‘la que se perdió’, no Zaqueo.

Leída con el trasfondo de la comunidad de Lucas, la historia plantea cuestiones sobre el juicio de las apariencias, sobre quien está realmente a gusto con Dios y sobre quién es realmente el pecador. Un eco de la parábola de la semana pasada sobre el fariseo y el cobrador de impuestos.

Sobre todo, partiendo de la primera lectura, es una historia acerca del Dios que no juzga ni castiga como lo haríamos nosotros, sino que ama, perdona, sana y reconcilia a las personas entre sí.

Cuando Jesús declara a Zaqueo ‘hijo de Abraham’, elimina la barrera entre la multitud y Zaqueo y los reconcilia.

Published in Noticias (CITOC)
Tagged under

¡Todos los hemos conocido!
(Lucas 18:9-14)

Todos los hemos conocido: personas que solo parecen ser capaces de reforzar su imagen de sí mismos menospreciando a los demás. En el Evangelio de este domingo nos encontramos con un personaje así en la persona del fariseo.

Como el fariseo de esta semana, a veces podemos ver la religión como un conjunto de rituales, acciones y oraciones personales que nos hacen pensar que hemos sido fieles a la llamada de Dios porque hemos hecho esto o aquello.

Sin embargo, la espiritualidad consiste en practicar nuestra “fe” con un profundo sentido de la presencia de Dios, del amor de Dios por nosotros, y del nuestro por los demás. Vivimos, trabajamos y rezamos a partir de nuestra relación con Dios, profundamente conscientes del don del amor y la misericordia de Dios que nos rodea.

El trasfondo del Evangelio se encuentra en la primera lectura del Eclesiástico (35,12-14. 16-19): el juicio de Dios no se deja engañar por las apariencias de riqueza o poder, ni por las muestras de piedad religiosa. A Dios no se le puede engañar para que juzgue al herido, al pobre, a la viuda o el huérfano.

Es la persona ‘que con todo su corazón sirve a Dios’ cuya oración es aceptada.

La parábola del Evangelio, se nos dice, está dirigida a ‘algunos se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás’.

El fariseo (persona muy respetada por su piedad personal) reza a Dios, recordando a Dios (y a sí mismo) la buena persona que es y todas las cosas religiosas que ha hecho. Así ha cumplido con los deberes de una persona ‘religiosa’ y ‘justa’, a diferencia, dice, del cobrador de impuestos.

Sin embargo, el cobrador de impuestos (considerado un pecador en el tiempo de Jesús), no se ve digno ni siquiera de levantar la vista hacia Dios y reconoce que ha pecado y se considera indigno de estar en la presencia de Dios. Pero, como dice Jesús, sale del templo ‘justificado’. Su relación con Dios es de corazón. Sobrecogido por una profunda conciencia del amor de Dios por él, y de su propia indignidad, no se atreve ni siquiera a levantar la vista. Mientras que el fariseo, por su falta de humildad y su aparente autosuficiencia, sale asumiendo que está en derecho con Dios.

Nuestra oración y adoración nunca deben ser palabras vacías o acciones meramente simbólicas.

Deben salir realmente de nuestro corazón y conducirnos así no solo a una relación profunda con Dios, sino también al servicio voluntario de todos.

Published in Noticias (CITOC)
Tagged under

¡No te rindas!
(Lucas 18:1-8)

Jesús cuenta la historia de una viuda persistente que le gana la partida a un juez injusto. San Lucas dice que la historia es sobre «que es necesario orar siempre, sin desfallecer». Dios nos es como el juez injusto, que tarda en responder y finalmente cede solo cuando se ve amenazado. Dios escuchará y responderá al clamor persistente de su pueblo.
También, nosotros podemos tener la tentación de desanimarnos cuando vivimos en medio de los males de nuestros días. Nos preguntamos cuándo habrá justicia para los pobres, los discapacitados y los desfavorecidos.
A veces, en la oración, nos damos cuenta de que estamos llamados a desempeñar nuestro papel con acciones concretas que ayuden a aliviar el sufrimiento de los demás. Sabemos que no podemos hacerlo todo por nosotros mismos, pero quizás haya algo que podamos hacer.
San Lucas utiliza esta historia para animar a su comunidad de creyentes, para instarles a no perder el ánimo mientras, rodeados por los males de su época, esperan el regreso de Jesús. Deben mantener la fe y confiar siempre en la bondad de Dios. Su persistencia en la oración es una expresión de su confianza en Dios. Tal vez su oración les muestre lo que deben hacer mientras esperan.
Al igual que Moisés mantiene la fe en Dios en la batalla contra Amalec (primera lectura), los discípulos deben permanecer en una relación fiel con Dios. La oración, entendida como alimentar nuestra relación con Dios, más que como ‘rezar’, nos mantiene en esta relación fiel con Dios mientras esperamos el regreso de Jesús. Ese es el tipo de fe de la que se maravilla Jesús en la frase final del Evangelio.

Published in Noticias (CITOC)
Tagged under

Una invitación para todos
(Lucas 17:11-19)

El gran tema en el Evangelio de Lucas es que el mensaje de Jesús es para todos: hombres y mujeres, ricos y pobres, viejos y jóvenes, sanos y enfermos, gentiles y judíos. Nadie queda excluido.

No es casualidad que el leproso agradecido del Evangelio de esta semana no sea judío, sino un samaritano: un forastero, excluido por su raza, su religión y su enfermedad. Se une a los demás para pedir misericordia a un rabino judío.

Al curar a los diez leprosos, Jesús les devuelve a sus familias, a sus comunidades, a su práctica religiosa. Ya no están confinados en lugares aislados por miedo a propagar la enfermedad, sino que son libres para
reprender sus vidas. En resumen, además de curarlos físicamente, Jesús les devuelve la vida.

Los diez son curados, pero solo uno, el samaritano, experimenta plenamente su curación como un momento de salvación, un momento en que la misericordia de Dios ha irrumpido en su vida. Jesús dice que es la fe del samaritano la que le permite ver los que otros nueve no ven. El hombre está conmovido por esta constatación que se vuelve hacia Jesús dando gritos de alegría y alabando a Dios a voz en grito.

La fe del samaritano le ha llevado a profundizar en su relación con Dios, que le cura y libera. Y ese es el gran deseo de Dios para cada uno de nosotros.

El camino de Jesús (por tanto, de sus discípulos) no es excluir, sino proclamar a Dios como el Dios de todos, trabajando por la salvación, la restauración y el bien de todas las personas. Y reconocer y celebrar la presencia de Dios que observamos en las realidades concretas
de la vida.

Published in Noticias (CITOC)
Tagged under

¿Te escucha Dios?
(Lucas 17:5-10)

“¿Me escuchas, Dios?” Ese es el grito del profeta Habacuc en la primera lectura de este domingo.

Todo el mundo puede sentirse identificado con los sentimientos de frustración y rabia de Habacuc ante la espantosa injusticia de la que es testigo. ¿Por qué tarda Dios en actuar? es su queja.

La respuesta de Dios a Habacuc es una mayor confianza y fidelidad.

Dios responderá, pero tal vez no tan rápido o de la manera que Habacuc quisiera.

La idea de la fidelidad vincula la primera lectura con el Evangelio de hoy y los apóstoles que piden a Jesús que aumente su fe.

Los que los discípulos en el ‘camino de Jesús’ necesitan más que nada, es una fe cada vez más profunda en el Dios de Jesucristo, que pueda rescatarlos, y lo hará, de la oposición y de otras fuerzas destructivas.

Jesús dice que incluso una pequeña cantidad de fe puede producir cosas bastante inesperadas y aparentemente imposible - ¡como arrancar una morera y plantarla en el mar!

Lo esencial para seguir fielmente a Jesús es dejar de lado las necesidades del ego, de poder, riqueza y posición y vivir una vida de fe en Dios y de seguimiento fiel de Jesús que se exprese en un verdadero ministerio a los demás.

Los discípulos fieles trabajan con diligencia como servidores del Reino, no para obtener recompensas y honores, sino muy conscientes de la gratuidad de Dios para con ellos y de la necesidad de extender esa gratuidad a los demás.

Published in Noticias (CITOC)
Tagged under

Las fortunas se invierten
(Lucas 16:19-31)

La historia que narra Jesús en el Evangelio trata de un hombre rico, sus cinco hermanos y un hombre pobre, y de cómo se invierten sus fortunas.

El hombre rico no hace nada especialmente malo. 

Vive como un hombre rico, se viste como un hombre rico y cena como un hombre rico. Pero no ve al pobre sentado a su puerta. Ni siquiera se fija en él.

La historia se narra con la creencia de fondo de que las riquezas eran un signo de la bendición de Dios. En la época de Jesús, la enseñanza de los profetas de que la bendición conlleva responsabilidad parece haberse olvidado.

Así que la historia interpela a los oyentes: ¿seguirán el ejemplo del hombre rico o harán caso a las enseñanzas de Jesús (y los profetas) sobre el cuidado de los necesitados y demostrarán que son verdaderos hijos de Abrahán y ocuparán su lugar en el banquete eterno?

La injusticia y la avaricia engendran violencia y a menudo dan lugar a la explotación de los pobres.

Como dijo una vez San Pablo VI: «Si quieres la paz, trabaja por la justicia”.

No estamos llamados a acaparar las bendiciones de Dios, sino a ser distribuidores de ellas para que todos tengan una parte justa de los bienes de este mundo y puedan vivir con dignidad y respeto.

Published in Noticias (CITOC)
Tagged under

Invertir en el futuro
(Lucas 16:1-13)

Cuando nos ocurren cosas malas, solemos pasar mucho tiempo enfadados por lo que ha ocurrido, sobre todo si nos parece que lo que ha pasado es injusto o poco razonable.

El pasaje del Evangelio de hoy suele llamarse la ‘parábola del administrador injusto’. Pero tal vez sea él quien sea tratado injustamente. Al fin y al cabo, el amo oye el rumor de que el mayordomo ha sido ‘derrochador con sus bienes’. Sin realizar una investigación para averiguar si el rumor es cierto, el amo decide despedir al mayordomo.

El mayordomo piensa para sí, tratando de decidir qué hará cuando pierda su trabajo. Sabiendo que es demasiado débil para cavar y demasiado avergonzado para mendigar, se pone a alterar los contratos de venta de los deudores de su amo.

¿Está el mayordomo robando al amo? No. En el mundo antiguo, el amo no pagaba directamente a los mayordomos. Su ‘salario’ procedía de las comisiones que añadían a las facturas de venta.

Así que el mayordomo renuncia a su comisión por el bien de su futuro a largo plazo; para crear buena voluntad entre los deudores para que puedan devolver el favor en el momento de necesidad del mayordomo.

Por invertir astutamente en su futuro, el mayordomo es alabado por el Maestro. Jesús utiliza esta alusión para aconsejar a los discípulos que ellos también deben invertir en su futuro compartiendo todo lo que tienen.

Published in Noticias (CITOC)
Tagged under
Página 19 de 25

Aviso sobre el tratamiento de datos digitales (Cookies)

Este sitio web utiliza cookies para realizar algunas funciones necesarias y analizar el tráfico de nuestro sitio web. Solo recopilaremos su información si rellena nuestros formularios de contacto o de solicitud de oración para responder a su correo electrónico o incluir sus intenciones y solicitudes de oración. No utilizamos cookies para personalizar contenidos y anuncios. No compartiremos ningún dato con terceros enviados a través de nuestros formularios de correo electrónico. Su información debería ser su información personal.