1 de septiembre | Memoria libre
Como estudiante en un colegio de un monasterio benedictino en Florencia, Teresa se sintió profundamente conmovida por el entusiasmo y la alegría en el rostro de una graduada que había acudido a despedirse de sus antiguos enseñantes, ya que iba a ingresar en la comunidad de monjas carmelitas descalzas de la ciudad de Florencia. Al reflexionar sobre su sensación al ver a aquella joven abrazar su vocación, Teresa sintió que de repente recibía un mensaje de Teresa de Ávila, fundadora de las Carmelitas Descalzas.
Con el tiempo, Teresa entró también en el monasterio de las Descalzas y fue asignada al cargo de enfermera de la comunidad. Su labor fue muy eficaz. Cuando estalló una epidemia en la comunidad en 1770, Teresa Margaret trabajó diligentemente cuidando a las otras monjas. Se dice que tenía un don especial para asistir y comunicarse con las monjas sordas y enfermas mentales. Gracias a su vida y a su trabajo, pudo crecer profundamente en su vida interior. Llegó a ser venerada por sus dones místicos. Vivió una experiencia contemplativa especial en relación con las palabras de I Juan 4:8, "Dios es amor", frase que repetía a menudo. La priora del monasterio era bastante estricta con Teresa, reprendiéndola y humillándola constantemente. Sin embargo, Teresa demostró ser siempre alegre. Su espiritualidad se refleja mejor en su nombre religioso completo: Teresa Margarita del Sagrado Corazón de Jesús.
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