¡Preparad el camino del Señor! (Lucas 3,1-6)
El sentido de la preparación es muy fuerte en nuestras lecturas de este fin de semana. El Evangelio destaca el papel de Juan el Bautista como el que prepara el camino a Jesús. El ministerio de predicación y bautismo de Juan asentaron las bases del ministerio de Jesús.
La idea del arrepentimiento tiene menos que ver con el sentimiento de pena por los pecados individuales y más con el hecho de darse la vuelta y mirar en una nueva dirección. La llamada de Juan a la gente era para que se apartara del viejo estilo de vida y se volviera hacia Dios.
La primera lectura del profeta Baruc es una llamada hacer lo mismo. Habla de quitarse el vestido de la tristeza y la angustia y ponerse la belleza y la gloria de Dios. Es una llamada para que el pueblo se convierta en el pueblo de Dios. Dios rebajará las montañas y allanará el camino para que el pueblo de Dios pueda caminar con seguridad, guiado por la luz de Dios y escoltado por la misericordia y la integridad.
En el Evangelio, Lucas hace referencia a un texto similar que se encuentra en los escritos del profeta Isaías. Enderezar caminos para el Señor que puede entenderse como el cambio radical de comportamiento para alejarse del pecado y acercarse a Dios.
La acción amorosa de Dios rellena suavemente los valles y rebaja las montañas y endereza y allana los caminos para que podamos abrirnos plenamente a la presencia viva y transformadora de Jesús, de qué toda la humanidad en nosotros y a través de
nosotros.
Nuestras lecturas de Adviento nos ayudan a comprender el profundo amor de Dios por nosotros y su presencia en nuestro interior a través del Espíritu Santo. Saber que Dios nos tratará siempre con amor y ternura nos ayuda a volvernos de nuevo hacia él y a confiar en la profundidad de su misericordia.
Nuestro viaje de Adviento nos muestra cómo preparar nuestros corazones para un nuevo descubrimiento de la presencia de Dios en nuestras vidas, cómo reconocer la presencia oculta de Jesús entre y alrededor de nosotros, cómo volvernos y mirar hacia Dios con fe, esperanza y amor, y cómo ser la presencia viva de Jesús en nuestro momento histórico.
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- pdf Celebrando In Casa - II Domenica di Avvento (447 KB)
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Tiempo de Adviento
La palabra “adviento” significa aparecer, llegar, venir. El Adviento es el tiempo de preparación de la Iglesia para celebrar el don de Dios, su Hijo. Nuestra liturgia recogerá los grandes temas del Adviento: la esperanza, la expectación y la preparación. Durante el Adviento recordamos la venida de Cristo a Belén y esperamos su segunda venida al final de los tiempos.
El Adviento es un tiempo de gozosa expectativa.
El Adviento se divide en dos momentos. Los dos primeros domingos se centran en la preparación de la venida de Jesús al final de los tiempos. Los dos últimos domingos se centran en la preparación para celebrar el aniversario del nacimiento de Jesús.
Los Evangelios de los cuatros domingos de Adviento tienen cuatro grandes movimientos 1. ¡Estad Vigilantes! 2. ¡Prepararte! 3. ¡Regocijarte! 4. ¡Recibid!
El Adviento es un camino desde el
¡Maranatha!: ¡ven, Señor Jesús!
al
Enmanuel, ¡Dios con nosotros!
...
Este subsidio litúrgico ha sido elaborado por los Carmelitas de Australia y Timor-Oriental pensando en este momento en el que no podemos estar presentes en la celebración eucarística. Somos conscientes que Cristo no sólo se hace presente en el Santísimo Sacramento, sino que también en las Escrituras y en nuestros corazones. Incluso cuando estamos solos seguimos siendo miembros del Cuerpo de Cristo.
Se recomienda que en el lugar que escojáis para esta oración se coloque una vela encendida, un crucifijo y una Biblia. Durante el Adviento es apropiado tener la corona de Adviento en el lugar donde se reza. Estos símbolos ayudan a mantenernos conscientes de lo sagrado que es el tiempo de oración y a sentirnos unidos con las otras comunidades locales que están orando.
La celebración está organizada para que sea presidida por uno de los miembros de la familia y los otros miembros participen en ella. Sin embargo, la parte del presidente de la celebración puede ser compartida por todos los presentes.
Recordad que mientras vosotros oráis en familia los carmelitas os recordaremos a todos vosotros.




















