El 5 de noviembre celebramos la memoria de la beata Francisca de Amboise.
Francisca de Amboise, duquesa de Bretaña, era amiga del prior general de los carmelitas, Juan Soreth. Se trata de una de esas amistades cercanas y sinceras entre santos. Ella introdujo a muchas monjas carmelitas en sus fundaciones y acabó ingresando ella misma en uno de los monasterios que fundó.
Gran parte de lo que sabemos sobre ella procede de una biografía inédita escrita por Juan de Montay. Además, se conservan algunos de los discursos que dio a las monjas en forma de notas tomadas por una de ellas. En las mismas insiste en la obediencia, el silencio y la caridad, sobre todo al hablar. En algunas de sus Exhortaciones a las monjas brilla una paciencia suave e ingeniosa para corregir las faltas siempre recurrentes. En 1621, Christopher LeRoy, provincial carmelita, escribió Les Saintes Ardeurs de la Mère Françoise d'Amboise, la primera biografía publicada de la beata Francisca, con una serie de meditaciones.
El sucesor de su marido como duque de Bretaña atestiguó que Francisca "siempre se preocupó por el bien público y la preservación de la unidad de nuestro país y ducado". Su marido, en su lecho de muerte, dio testimonio de los "buenos y premurosos servicios de gran obediencia y humildad que Francisca nos ha mostrado en la salud y en la enfermedad."
No obstante su título de duquesa, insistió siempre en ser tratada como cualquier otra monja. Más tarde, como priora, enseñó: "Todas somos hermanas que llevamos el mismo hábito y realizamos la misma profesión. La Regla no es más larga para una que para otra. ... Considerar y preocuparse por quién es la dama más grande y viene de la familia más noble y rica es la doctrina del diablo". Son palabras de gran fuerza para una mujer francesa de su tiempo, en el contexto de la época del esplendor de la Borgoña.
En 1866, Francisca de Amboise fue reconocida por la Iglesia como beata. Paradójicamente, no hay otro período histórico en el que el calendario litúrgico se haya enriquecido tanto con nuevos beatos carmelitas como durante el período en el que la Orden estuvo a punto de extinguirse.
Oración colecta
Oh Dios, que has llamado a la beata Francisca de Amboise para que buscase tu reino sobre todas las cosas en tu servicio y en el de la Virgen María; concédenos que, fortalecidos por su intercesión, avancemos con espíritu de alegría en el camino del amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
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Vea aquí el vídeo Carmelite Saints - Blessed Frances d'Amboise (en inglés), realizado por la Provincia de Irlanda.




















