Celebración de la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor
El papa León XIV celebró la misa por la Jornada Mundial de la Vida Consagrada el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor. Al predicar sobre el Evangelio de Lucas a los fieles reunidos en la basílica de San Pedro, el papa habló de Simeón y Ana, que reconocieron y proclamaron a Jesús como el Mesías en el Templo. El papa señaló que este pasaje de la Escritura habla de dos movimientos de amor: el de Dios, que viene a salvar a su pueblo, y el de la humanidad, que espera su venida con fe. Destacó que esta es la misión de los religiosos y religiosas en la Iglesia y en el mundo.
El Papa, miembro de la Orden de San Agustín, comprende bien el poder que la vida consagrada puede tener para enseñar sobre Cristo al mundo entero. Dijo que quienes profesan los consejos evangélicos «están llamados a dar testimonio de la presencia salvífica de Dios en la historia para todos los pueblos, incluso en una sociedad en la que las interpretaciones falsas y reduccionistas de la persona humana amplían cada vez más la brecha entre la fe y la vida».
Refiriéndose a las comunidades religiosas como «cuarteles de Evangelio», subrayó que las personas consagradas «están llamadas a dar testimonio de que los jóvenes, los ancianos, los pobres, los enfermos y los presos ocupan un lugar sagrado por encima de todo en el corazón de Dios».
La celebración anual fue iniciada por el papa San Juan Pablo II en 1997.




















