Cumbre Mundial de Líderes Religiosos
Declaración interreligiosa de Abu Dhabi para la COP28
Introducción
En el espíritu de unidad, responsabilidad compartida y fraternidad humana, y en este momento crucial de la crisis climática mundial que exige una acción transformadora para mantener 1,5 grados a nuestro alcance y servir a las comunidades afectadas y vulnerables, nosotros, representantes de diversas tradiciones religiosas e indígenas
religiosas, académicos, organizaciones de mujeres, jóvenes, la sociedad civil, líderes empresariales y responsables de políticas medioambientales, nos reunimos en Abu Dhabi, en vísperas de la COP28, para expresar nuestra preocupación común por los crecientes impactos climáticos que ponen en peligro nuestro preciado planeta, así como nuestro compromiso común para hacer frente conjuntamente a esta crisis mundial, sobre la base de nuestros esfuerzos anteriores, incluido el llamamiento interreligioso para la COP26.
Nuestra fe nos inculca el deber sagrado de proteger no sólo a nuestra familia humana, sino también el frágil ecosistema que nos alberga.
Preámbulo
- Reconocemos el dolor que muchos experimentan en este momento y responderemos de manera efectiva.
- Damos la bienvenida a las contribuciones de la ciencia, el conocimiento tradicional, religioso e indígena.
- Abogamos por los Derechos Humanos en un medio ambiente limpio, saludable y sostenible, declaración adoptada por la Asamblea General en 2022. Esto reconoce los derechos intrínsecos de los ecosistemas, que abarcan el agua, los océanos y los mares, a existir, prosperar y rejuvenecerse.
- Acogemos a todos en el abrazo de la Inclusión Social, construyendo puentes que trascienden las diferencias y alimentan la unidad.
- Destacamos la experiencia de los grupos religiosos en el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades locales y los pueblos indígenas a los impactos climáticos, trabajando en la adaptación en la que confían las comunidades locales y los pueblos indígenas.
- Acogemos con beneplácito las acciones de los actores religiosos de diferentes orígenes desde la COP26 para reorientar sus inversiones hacia otras positivas para la naturaleza que se alineen con los objetivos de una transición hacia un nuevo paradigma de desarrollo inclusivo y justo.
- Reconocemos las conexiones entre el cambio climático, la migración y los conflictos y el papel potencial de las personas de fe como "constructores de la paz medioambiental", esforzándose por forjar caminos de compasión y mediación en medio de los conflictos.
- Reconocemos la urgente necesidad de una narrativa del desarrollo y de acciones que se alineen con los valores que fomentan el bienestar y el desarrollo sostenible, un marco arraigado en la esperanza y el coraje.
- Reconocemos nuestra profunda interconexión con los demás y con la intrincada red de vida que nos envuelve. Reconociendo nuestros límites, nos comprometemos humildemente a abordar estas crisis multifacéticas a través del prisma de los valores, la ética y la espiritualidad.
- Abrazamos el manto del Amor, la Administración y el Cuidado de la Creación, reconociendo nuestra voluntad y responsabilidad de salvaguardar la Tierra.
- Reconocemos la Sacralidad y Santidad de la Vida y la Naturaleza, honrando el valor inherente de todos los seres vivos y los paisajes que habitan en la Madre Tierra.
Llamamiento a la acción
Más allá de las naciones y las tradiciones, declaramos nuestro firme compromiso y hacemos un llamamiento a los Jefes de Estado, Gobiernos, actores no estatales y responsables políticos para que actúen de acuerdo con los siguientes principios:
- Pedir respuestas urgentes acelerando las transiciones energéticas, garantizando la justicia y la equidad y lo que es moralmente correcto.
- Considerar a la Madre Tierra como una fuente de vida que debe ser protegida.
- Pedir a los gobiernos que superen el paradigma del crecimiento lineal y pasen a un modelo circular que nos permita vivir una vida equilibrada y digna en armonía con la naturaleza.
- Instar a las empresas y a los responsables políticos a adoptar una transición rápida y justa para abandonar los combustibles fósiles, adoptando fuentes de energía limpias que nutran la Tierra y salvaguarden a sus habitantes incondicionalmente.
- Pedir a los gobiernos que promuevan la agricultura sostenible y sistemas alimentarios resilientes que respeten las culturas locales y los ecosistemas, garantizando al mismo tiempo la seguridad alimentaria para todos.
- Pedir a los gobiernos que mejoren los servicios para hacer frente a la carga del cambio climático en la salud humana, especialmente en las comunidades más vulnerables y frágiles.
- Instar a los gobiernos, especialmente a los dotados de mayores recursos, a liderar la reducción de las emisiones y apoyar los esfuerzos de mitigación y adaptación al clima en los países menos privilegiados.
- Pedir a las instituciones financieras, a las IFI, al sector privado, a las empresas y a los gobiernos que adopten inversiones y prácticas empresariales responsables en consonancia con las normas climáticas, medioambientales y sociales.
- Pedir a los gobiernos y a las partes interesadas que reconozcan el vínculo inseparable entre la crisis de origen humano que afecta al clima y a la biodiversidad y que adopten acciones integrales que armonicen la restauración de ambos sistemas.
- Pedir a los responsables políticos que garanticen la inclusión en la transición climática: mientras colaboramos por un futuro sostenible, nadie debe quedarse atrás. Las necesidades de todas las personas, especialmente los niños, las comunidades vulnerables que se enfrentan a desastres y conflictos, los jóvenes, las mujeres y los pueblos indígenas, así como los animales y la naturaleza, deben estar en el centro de nuestros esfuerzos.
- Pedir a los gobiernos que establezcan mecanismos de rendición de cuentas para el cumplimiento de los compromisos mundiales y nacionales para una acción climática inclusiva.
- Pedir a los responsables políticos que garanticen la inclusividad en la Transición Climática: Mientras colaboramos por un futuro sostenible, nadie debe quedarse atrás. Las necesidades de todas las personas, especialmente los niños, las comunidades vulnerables que se enfrentan a desastres y conflictos, los jóvenes, las mujeres y los pueblos indígenas, así como los animales y la naturaleza, deben estar en el centro de nuestros esfuerzos.
- Implorar a los gobiernos a comprometerse con la puesta en marcha de nuevos mecanismos financieros que aborden las pérdidas y daños, especialmente en las regiones más vulnerables, y garantizar que este fondo sea interdisciplinario, eficaz e inclusivo y llegue directamente a los más vulnerables o a las comunidades afectadas.
- Fomentar un diálogo inclusivo, durante y más allá de las COP, con líderes religiosos, grupos vulnerables, jóvenes, organizaciones de mujeres y la comunidad científica para forjar alianzas que fortalezcan el desarrollo sostenible.
Nuestro compromiso
Nosotros, como representantes de nuestras respectivas tradiciones religiosas, indígenas y de sabiduría, reconocemos nuestro deber colectivo de:
- Honrar los hilos de la Interconexión y la Interdependencia que nos entretejen en el intrincado tejido de la vida, recordándonos nuestro destino compartido.
- Ser heraldos de la danza del Equilibrio y la Armonía, buscando el equilibrio dentro de nosotros y con el mundo natural que nos acuna.
- Promover un cambio de paradigma en nuestra relación con la Tierra y todos sus habitantes, fomentando un profundo sentido de reverencia y responsabilidad.
- Defender el desarrollo de una narrativa ecológica basada en la fe, el aprendizaje continuo y la integración de las enseñanzas y los valores ecológicos en las instituciones educativas, religiosas y culturales, fomentando una comprensión holística de nuestra interconexión.
- Participar activamente en el discurso público sobre cuestiones medioambientales, guiando a nuestras congregaciones e instituciones para fomentar comunidades resistentes y justas.
- Liderar la búsqueda y la reinvención de estilos de vida sostenibles con menos emisiones de carbono y un progreso social enraizado en la armonía con la Tierra y el respeto por sus recursos. Adoptar la frugalidad, la eficiencia en el uso de los recursos y estilos de vida espirituales y orientados a la sabiduría, forjando caminos de mínimo despilfarro y vida consciente que fomenten devolver a la Madre Tierra lo que tomamos de ella.
- Cambiar nuestros patrones de consumo, asegurándonos de que somos conscientes de que nuestras compras y servicios reflejan nuestro compromiso ético de acelerar la transición energética y alcanzar el objetivo de cero emisiones para 2050, como se pide en el Acuerdo de París.
- Alinear las inversiones financieras con las normas éticas, adoptando una financiación responsable e inclusiva que apoye un planeta próspero y a sus habitantes.
- Comprometernos a estar atentos, ser inteligentes y responsables, sabiendo que debemos ser los primeros en luchar por el desarrollo y la justicia.
- Apoyar el Pabellón de la Fe en la COP28, el primero de este tipo, y seguir convocando futuras COP para encargar un mensaje de esperanza y acción en las COP.
- Trabajar juntos con las comunidades, los gobiernos, los individuos, las familias, las empresas y toda la sociedad para cumplir nuestros compromisos e inspirar a otros a hacerlo.
- Comprometernos con la justicia, la no agresión y la paz con todos los seres sensibles, incluida la naturaleza, fomentando una coexistencia armoniosa que enriquezca tanto a la humanidad como al planeta.
- Defender la Igualdad, desmantelando las barreras creadas por el hombre para garantizar la inclusión, la igualdad de participación y el empoderamiento de todos.
- Defender los Derechos de los Pueblos Indígenas, defendiendo la sabiduría ancestral que está entrelazada con el bienestar de la Tierra.
- Los desafíos globales multifacéticos sólo pueden abordarse si trabajamos juntos, personas de todas las comunidades de fe, apoyando un multilateralismo eficaz para hacer frente a la triple crisis planetaria.
Esperanza para las generaciones actuales y futuras
Como personas de esperanza y fe, nos unimos en la Sabiduría Divina que nos ha sido otorgada, guiados por un compromiso inquebrantable con un futuro sostenible para todos. La atención al sufrimiento de muchos y el compromiso de los líderes religiosos en la acción por el clima nos permitirán alcanzar estos compromisos y resultados por el bien de todos.
Mientras nos encontramos en el precipicio de la historia, considerando la gravedad de los retos que afrontamos colectivamente, seguimos siendo conscientes del legado que dejaremos a las generaciones venideras. Imploramos ardientemente a todos los responsables de la toma de decisiones reunidos en la COP28 que aprovechen este momento decisivo y actuar con urgencia, tejiendo un tapiz de acción compartida y profunda responsabilidad. La urgencia del momento exige que actuemos con rapidez, colaboración y determinación para sanar nuestro mundo herido y preservar el esplendor de nuestro hogar común. En este proceso, debemos devolver la esperanza a las generaciones futuras. Juntos, extendemos nuestros brazos abiertos a todas las personas, invitándolas a embarcarse en este viaje hacia un futuro de resiliencia, armonía y florecimiento para toda la vida en la Tierra.




















