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Parroquias

Los Carmelitas llevan a cabo diversas formas de apostolado y de servicio a requerimiento de la Iglesia. Aunque son miembros de una Orden internacional, los Carmelitas trabajan de ordinario en el ámbito de la Iglesia local implicándose en el plan pastoral de cada diócesis. A veces, la Orden asume la responsabilidad de algún servicio parroquial que la diócesis le confía.

Des del punto de vista jurídico, suele llamarse parroquia a la comunidad de fieles cristianos formalmente constituida como iglesia particular, cuya cura pastoral se confía a un sacerdote bajo la jurisdicción del obispo diocesano.  

La aceptación de parroquias por parte de los Carmelitas se remonta al siglo XIII (Ferrara, Bologna y Roma). Aunque siguen el plan pastoral diocesano, los Carmelitas aportan su riqueza carismática en las parroquias a ellos confiadas. Es inevitable que una parroquia carmelitana tenga un estilo diferente al de las otras parroquias. De hecho, ofrecemos a los parroquianos interesados la espiritualidad del Carmelo y, al contar con la presencia de ministros carmelitas, el enfoque de una parroquia nuestra se distinguirá de los otros.

En una parroquia confiada a la cura pastoral de la Orden Carmelitana a largo plazo cabe esperar que en ella exista un amor y una atención particular a la Eucaristía y a la Escritura, una especial devoción a María, Madre de Dios, así como una acogida y acompañamiento de las personas, respetando con naturalidad el recorrido espiritual de todos y cada uno. Esta cercanía pastoral tendrá como característica un fuerte espíritu colaborador.