Discípulos en crecimiento
(Mateo 9:36-10:8)
El Evangelio de esta semana narra la primera parte de las instrucciones de Jesús a sus seguidores que inician su misión.
Al principio de la lectura escuchamos que Jesús se compadece de las multitudes. Las amas, se compadece de ellas y responde a sus necesidades, ‘porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor’. La compasión de Jesús por la gente es lo que le impulsa a actuar.
Jesús exhorta a todo el grupo de discípulos a que recen al ‘Señor de la mies’ para que haya más trabajadores. A continuación, del grupo de los seguidores, Jesús elige a doce que Mateo denomina ‘apóstoles’ o misioneros.
A estos doce, Jesús le confía la misión de proclamar que el Reino de Dios está cerca. No se trata de una predicción del fin del mundo. Se podría traducir mejor como: el reino de Dios está muy cerca de vosotros.
Para un pueblo al que se le había dicho constantemente que Dios lo despreciaba, que era pecador y que estaba muy lejos del reino de Dios, esta era una buena noticia.
Jesús da el mandato a los discípulos a acompañar la proclamación de la Buena Nueva con la curación de todas las enfermedades y dolencias para romper con la idea de que la enfermedad (en cualquiera de sus formas) era una maldición enviada por Dios o un castigo por el pecado. Por el contrario, los discípulos deben ser un signo de la bondad de Dios, que trae salud y plenitud. El anuncio de la Buena Nueva debe hacerse siempre con generosidad y sin reparar en gastos.
Que a través de estas palabras del Evangelio escuchemos de nuevo nuestro propio llamado a ser misioneros del amor de Dios y portadores de la Buena Noticia. Dejemos que la bondad y la compasión de Dios toquen a unos y a otros a través de nosotros.
Al principio de la lectura escuchamos que Jesús se compadece de las multitudes. Las amas, se compadece de ellas y responde a sus necesidades, ‘porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor’. La compasión de Jesús por la gente es lo que le impulsa a actuar.
Jesús exhorta a todo el grupo de discípulos a que recen al ‘Señor de la mies’ para que haya más trabajadores. A continuación, del grupo de los seguidores, Jesús elige a doce que Mateo denomina ‘apóstoles’ o misioneros.
A estos doce, Jesús le confía la misión de proclamar que el Reino de Dios está cerca. No se trata de una predicción del fin del mundo. Se podría traducir mejor como: el reino de Dios está muy cerca de vosotros.
Para un pueblo al que se le había dicho constantemente que Dios lo despreciaba, que era pecador y que estaba muy lejos del reino de Dios, esta era una buena noticia.
Jesús da el mandato a los discípulos a acompañar la proclamación de la Buena Nueva con la curación de todas las enfermedades y dolencias para romper con la idea de que la enfermedad (en cualquiera de sus formas) era una maldición enviada por Dios o un castigo por el pecado. Por el contrario, los discípulos deben ser un signo de la bondad de Dios, que trae salud y plenitud. El anuncio de la Buena Nueva debe hacerse siempre con generosidad y sin reparar en gastos.
Que a través de estas palabras del Evangelio escuchemos de nuevo nuestro propio llamado a ser misioneros del amor de Dios y portadores de la Buena Noticia. Dejemos que la bondad y la compasión de Dios toquen a unos y a otros a través de nosotros.
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