Lectio Divina


Martes - Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican; derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 10,38-42
Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Al fin, se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.» Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»

3) Reflexión

● El evangelio de hoy nos presenta el episodio de Marta y María, las dos hermanas de Lázaro. María, sentada a los pies de Jesús, escuchaba su palabra. Marta, en la cocina, es ocupada en los quehaceres domésticos. Esta familia amiga de Jesús es mencionada a menudo en el evangelio de Lucas (Lc 10,38-41) y de Juan (Jn 11,1-39; 12,2).
● Lucas 10,38: La casa amiga en Betania. “Yendo ellos de camino, Jesús entró en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa”. Jesús está de camino hacia Jerusalén, donde será condenado a muerte y morirá. Llega a casa de Marta que lo recibe. Lucas no dice que la casa de Marta se encontraba en Betania. Es Juan quien nos hace saber que la casa de Marta se encontraba en Betania, cerca de Jerusalén. La palabra Betania significa Casa de la Pobreza. Era un poblado pobre en lo alto del Monte de los Olivos, cerca de Jerusalén. Cuando iba a Jerusalén Jesús solía pasar por la casa de Marta, de María y Lázaro (Jn 12,2)
● Es impresionante verificar como Jesús entraba y vivía en las casas de la gente: en casa de Pedro (Mt 8,14), de Mateo (Mt 9,10), de Jairo (Mt 9,23), de Simón el fariseo (Lc 7,36), de Simón el leproso (Mc 14,3), de Zaqueo (Lc 19,5). El oficial reconoce: “No soy digno de que entres en mi casa” (Mt 8,8). La gente buscaba a Jesús en su casa (Mt 9,28; Mc 1,33; 2,1; 3,20). Los cuatro amigos del amigos quitan las tejas para que el enfermo baje dentro de la casa donde Jesús estaba enseñando a la gente (Mc 2,4). Cuando ya está en Jerusalén, Jesús se quedó en Betania en casa de Marta, María y Lázaro (12,2). En el envío de los discípulos y de las discípulas su misión es entrar en las casas de la gente y traer la paz (Mt 10,12-14; Mc 6,10; Lc 10,1-9).
● Lucas 10,39-40: La actitud de las dos hermanas. “María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres.” Dos actitudes importantes, siempre presentes en la vida de los cristianos: escucha atenta de la Palabra de Dios y escucha atenta de las necesidades de la gente. Cada una de estas dos actitudes exige atención total. Por esto, las dos viven en tensión continua que se expresa en la reacción de Marta: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.” Se expresa también en la reacción de los apóstoles ante el problema que surgió en la comunidad de Jerusalén. El servicio, la ayuda a las viudas, les estaba quitando todo el tiempo y no podían dedicarse enteramente al anuncio de la Palabra. Por esto, ellos reunieron la comunidad y dijeron: “No es correcto que dejemos la predicación de la palabra de Dios por el servicio de las mesas” (He 6,2).
● Lucas 10,41-42: La respuesta de Jesús. “Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.” Marta quería que María sacrificare su atención a la palabra para ayudarla a servir la mesa. Pero no es posible sacrificar una actitud a favor de otra. Hay que alcanzar un equilibrio. No se trata de escoger entre vida contemplativa y vida activa, como si aquella fuera mejor que ésta. Se trata de encontrar la justa distribución de las tareas apostólicas y de los ministerios en la comunidad. Basándose en esta palabra de Jesús, los apóstoles piden a la comunidad que escoja a siete diáconos (servidores). El servicio de las mesas fue entregado a los diáconos y así los apóstoles pudieron dedicarse a su actividad: “nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra” (He 6,4). No se trata de encontrar en esta palabra de Jesús un argumento para decir que la vida contemplativa en los monasterios es superior a la vida activa de los que trabajan en el campo de la pastoral. Las dos actividades tienen que ver con el anuncio de la Palabra de Dios. Marta no puede exigir que María sacrifique la atención a la palabra. Es bonita la interpretación del místico medieval, el fraile dominico Mestre Eckart que decía: Marta ya sabía trabajar y servir en las mesas sin perjudicar en nada su atención a la presencia y a la palabra de Dios. María, así dice él, estaba todavía aprendiendo junto con Jesús. Por esto, no podía ser interrumpida. María escogió lo que para ella era la mejor parte. La descripción de la actitud de María ante Jesús evoca a la otra María, de quien Jesús dice: “Dichosos los que oyen la Palabra de Dios y la ponen en práctica” (Lc 11,27).

4) Para la reflexión personal

● ¿Cómo equilibras en tu vida el deseo de María y la preocupación de Marta?
● A la luz de la respuesta de Jesús a Marta, los apóstoles supieron encontrar una solución para el problema de la comunidad de Jerusalén. La meditación de las palabras y de los gestos de Jesús ¿me ayuda a iluminar los problemas de mi vida?

5) Oración final

La mano del Señor actúa con verdad y justicia,
son leales todos sus mandatos,
válidos para siempre jamás,
para cumplirlos con verdad y rectitud. (Sal 111,7-8)

 
 
 
 
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Última revisión: 26 septiembre 2008