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JUSTICIA, PAZ E INTEGRIDAD DE LA CREACIÓN Un Desafío para nuestra Generación Carmelita del Presente

Albertus Herwanta, O.Carm

Introducción

Los Carmelitas están llamados a seguir a Jesucristo (In Obsequio Jesu Christi, Const. 1995, n º 2). Él es el Verbo hecho carne y habita entre nosotros (Juan 1,14). A través de la encarnación de Jesús, aunque él estaba en la forma de Dios... se despojó de sí mismo y tomó la forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres (Fil. 2,6-7). Él ha venido al mundo para amarnos y redimirnos a través de su sufrimiento, muerte y resurrección (Juan 3,17).

El amor de Jesús ha encendido el espíritu de los santos carmelitas para seguirlo en el ejemplo de Elías y nuestra Madre María. San Pedro Tomás trajo e hizo la paz en su ministerio. Beato Angelo Paoli siguió a Jesús amando y sirviendo a los pobres. Beato Tito Brandsma vivió la espiritualidad carmelitana en la defensa de los derechos humanos, edificando el diálogo religioso, y sirviendo a Dios que existe y que aparece en su creación.

Estos santos carmelitas son nuestro ejemplo de cómo poner nuestra espiritualidad carmelitana en un contexto real de la vida. Se nos desafía a seguir su ejemplo: llevar y vivir nuestra espiritualidad carmelitana en el mundo actual, que se caracteriza por diversos y graves problemas de la justicia, la paz y la integridad de la creación (JPIC).

Espiritualidad Carmelita en la Iglesia y en el Mundo de Hoy

La Iglesia Católica ha estado involucrada en la JPIC desde el principio (Hechos 2,42-47). Desde la Rerum Novarum (1891) del Papa León XIII, la Iglesia, en lo que se llama la Doctrina Social Católica, ha enseñado acerca de cómo debemos tratar los problemas sociales, económicos y políticos del mundo. El Concilio Vaticano II ha sido llamado ecuménico, pues invita a toda la Iglesia a abrirse a la realidad multi-religiosa y multicultural del mundo.

Ahora varias organizaciones internacionales y nacionales, tanto religiosas como seculares, están seriamente involucradas en la búsqueda de una solución a los problemas de justicia, paz e integridad de la creación.

¿Dónde ha estado la Orden Carmelita? ¿Qué ha hecho? Desde el comienzo de la década de 1970 la Orden ha decidido comprometerse a trabajar en este campo. Ahora tenemos actividades y ministerios concretos para la JPIC en nuestras provincias, comisariados y delegaciones.

La cuestión es hasta qué punto todo esto ha sido hecho como un compromiso de toda la Orden. La Comisión Internacional de JPIC que se estableció en 1987 tiene como objetivo ayudar a la Orden a tomar una conciencia más viva de su vocación a la justicia y la paz que proviene de nuestra tradición espiritual, de la Biblia y de lo que está sucediendo en el mundo, con la esperanza de conducir a la Orden a un compromiso más profundo por la labor de la justicia y la paz. Después de casi 25 años necesitamos evaluar y revisar nuestro compromiso y movimiento de la JPIC. ¿Somos realmente conscientes de lo que está sucediendo a nuestro alrededor? Si bien la cantidad y calidad de los problemas de JPIC en el mundo son cada vez más graves y complicados ¿hemos tomado las medidas suficientes y efectivas para afrontar y participar en la solución de los mismos?

Pasos Concretos a Nivel Internacional

Desde la creación de la Comisión Internacional para la Justicia, Paz e Integridad de la Creación, la Orden ha asumido muchos esfuerzos. Éstos incluyen reuniones, reflexiones, programas de inmersión, la colaboración con muchas organizaciones, tanto religiosas como seculares, documentos escritos, y así sucesivamente. Uno de los documentos importantes es Diez Enfoques para la Misión de Justicia y Paz en la Orden Carmelita. ¿Hemos utilizado este documento como guía para nuestra acción real en el momento de afrontar los retos de la JPIC?

Nuestros documentos sobre JPIC deberían ser continua y constantemente seguidos por una aplicación concreta, tanto en nuestra formación como en nuestro ministerio.

Es muy importante hacer que toda la Orden sea siempre consciente de los retos de la JPIC. La Comisión Internacional de JPIC de la Orden (2007-2013) continúa recordándonos al respecto, especialmente a través de la formación inicial. Se ha organizado algunos seminarios de JPIC. El último se llevó a cabo en Timor Oriental, del 26 de abril al 1 de mayo de 2011, en el que participaron alrededor de 50 estudiantes carmelitas de Asia y Oceanía.

Además, la Comisión ha terminado de trabajar en el proyecto de diálogo interreligioso para responder a la recomendación del Capítulo General de 2007. Se ha presentado al Consejo General y será presentado en la Congregación General de setiembre 2011 en Niagara Falls, Canadá, para recibir sugerencias y opiniones y para su respectiva discusión con el fin de terminar de presentarlo más detallado en el Capítulo General de 2013. Esperamos que el próximo Capítulo General adopte medidas concretas sobre cómo los Carmelitas pueden contribuir de mejor manera al diálogo interreligioso, porque vivimos en un mundo multicultural y multi-religioso.

La Comisión también fortalece la relación, la comunicación y colaboración con las ONG carmelitas, tanto a nivel nacional como internacional. ¿Han estado colaborando todas las provincias, comisariados y delegaciones con nuestra ONG Carmelita internacional? ¿Cómo podría esta colaboración desarrollar nuestro testimonio y ministerio en el campo de la JPIC?

Desafíos Futuros

Muchas congregaciones religiosas católicas administran instituciones dedicadas a la JPIC. Los franciscanos tienen Franciscans International, una institución que trabaja por el medio ambiente. La Congregación Misionera San Vicente de Paúl y Las Hijas de la Caridad se concentran en ayudar a los más pobres. Jesuit Refugee Service (JRS) es fuerte en su ayuda a los inmigrantes. Hay muchas otras congregaciones religiosas dedicadas en su ministerio a la JPIC. La espiritualidad de una congregación religiosa puede animar a sus miembros a participar en la JPIC. No hemos de ser franciscanos, vicentinos, o jesuitas, pero sin imitarlos ¿cómo podemos actualizar nuestra espiritualidad carmelitana en el campo de la JPIC?

Tenemos una espiritualidad de la oración, la fraternidad y el servicio unidos en la contemplación. ¿La contemplación ha estado animándonos en el ministerio de la JPIC? ¿Nos es posible construir un centro de espiritualidad que ofrezca seminarios, retiros, talleres y capacitación espirituales para inspirar a las personas a participar en la JPIC? ¿Podríamos ofrecer formación para nuestros jóvenes carmelitas de tal manera que siempre tengan conciencia y se sientan motivados para aprender, trabajar, y servir en la JPIC? ¿Qué hemos hecho en lo que respecta a la JPIC en nuestra parroquia, colegio y labor social?

En cuanto a la presencia de la Iglesia católica en Asia, desde el comienzo la Conferencia Federativa de Obipos Asiáticos (FABC por sus siglas en inglés) ha exhortado fuertemente la necesidad de Ser Iglesia Católica en Asia, abierta al diálogo con los pobres, las culturas, y las religiones de Asia. ¿Hasta dónde hemos sido informados de todo esto y hasta qué punto relacionamos nuestra formación Carmelita con dicha exhortación? Este es un desafío para poner nuestra vida carmelitana en un contexto real.

Conclusión

Estamos llamados a seguir a Jesucristo que bajó del cielo para luchar por la justicia, por la paz, y para salvar a toda la creación. Algunos de nuestros santos carmelitas nos han dado ejemplo para hacerlo dentro un contexto social real. ¿Vamos a seguir su ejemplo? Esperamos que nuestra Orden pueda ofrecer en el futuro otros santos carmelitas que estén involucrados en la JPIC de la presente generación. Éste es un verdadero reto.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.