Pasar al contenido principal

El espíritu de una contemplativa: la espiritualidad de Madre Scrilli

Citoc Online

Desde su adolescencia y a lo largo de toda su vida, Maria Scrilli hubo de soportar sufrimientos físicos, llegando a estar en varias ocasiones al borde de la muerte. En sus escritos y en los recuerdos de quienes estuvieron con ella no hay duda de que el sufrimiento físico formó parte de su itinerario espiritual.

Es sorprendente en su Autobiografía verla hablar de los días siguientes a su Primera Comunión como una profundización de su vida espiritual y su comunión con Cristo Crucificado hasta el punto de venir a comprender el valor positivo del sufrimiento. Sus familiares y quienes vivían en torno a ella no comprendieron esto en una niña tan pequeña. No obstante, su espiritualidad estuvo bien definida desde su infancia: conocer a Dios por medio de la experiencia del amor. Desde el amor divino es capaz de ser total y sin límites, entrar en una relación íntima con el Señor por medio de la aceptación de la lógica de su amor: amar a Dios es amar al prójimo. Uno ama al prójimo atendiendo a sus necesidades, sobre todo las necesidades espirituales.

En su homilía en la misa de beatificación, el Cardenal Monseñor Saraiva Martins dijo que "Uno de los puntos centrales de la espiritualidad de Madre Scrilli es su cercanía a Dios en su Camino de la Cruz. Todos sus escritos expresan esta convicción. Ella dijo: ‘Sufrir con amor.’ También dijo: ‘En la oración, cuando consideraba las ofensas contra Dios, mi pena era grande y pedía con insistencia que me permitiera sufrir para llegar a ser una víctima para compensar lo que era hecho contra él.’"

El Cardenal continuo: "Madre Scrilli dio testimonio heroico de esperanza cristiana y de la capacidad de superar el dolor. Por su ejemplo nos invita a considerar ‘la educación como un servicio’ y su método como ‘entrar en una relación personal’ con aquellos a quienes queremos servir y con Dios."

"Las palabras de Scrilli contienen un auténtico método de espiritualidad cristiana y, al mismo tiempo, nos muestra el único camino de la santidad", dijo el Cardenal Martins. "La santidad es a lo que cada uno de nosotros estamos llamados, como bautizados."


El Instituto hoy

El principal trabajo apostólico del Instituto de Nuestra Señora del Monte Carmelo es la educación de la juventud, especialmente de la procedente de las familias más pobres. Las hermanas añaden un cuarto voto a los tres de siempre. Este cuarto voto llama a las hermanas a "darse a sí mismas al servicio del prójimo por medio de la instrucción moral cívica y cristiana de las niñas y chicas jóvenes. "A las hermanas dedicadas a la educación se les exigía tener unos talentos: caridad, amabilidad, habilidad para escuchar, abnegación, entrega de sí mismas y un interés real por cada alumna. De este modo el Evangelio podría impregnar las instituciones educativas.

Al principio de la I Guerra Mundial las hermanas añadieron la asistencia a los enfermos a las actividades educativas existentes, como la catequesis y el trabajo parroquial del Instituto. Las hermanas trabajan ahora en residencias de ancianos también.

Hoy día el Instituto cuenta aproximadamente con 250 Hermanas que viven en 40 comunidades en los países de Italia, Brasil, India, Indonesia, Israel, Polonia, Canadá, Filipinas, Estados Unidos de América y la República Checa.

shieldOCarm

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.