Pasar al contenido principal

Encuentro Panamericano de Formandos y Formadores Carmelitas

P. Félix Avendaño, O.Carm.

La fraternidad es el camino que Dios Padre eligió por medio de su Hijo Jesucristo para que todos los seres humanos lleguemos a la salvación. Conscientes de esa necesidad tan urgente a la que todo bautizado ha sido llamado,

los superiores mayores de las Américas han insistido en la necesidad de que los religiosos jóvenes, tanto formandos como formadores, vivan esa experiencia de la fraternidad de una manera más profunda y desde espacios comunes en los que los frailes carmelitas de las Américas puedan compartir sus experiencias y riquezas formativas, culturales y espirituales. Por tal motivo, se ideó crear el curso panamericano para religiosos con la idea de fomentar una mayor formación en la espiritualidad del Carmelo, y además para fundamentar las bases de esa fraternidad tan constitutiva de nuestro carisma carmelitano.

Atendiendo a esa iniciativa de los superiores, frailes pertenecientes a diversas etapas de formación, así como encargados de la formación, provenientes de Puerto Rico, República Dominicana, México, El Salvador, Trinidad y Tobago, Venezuela, Brasil, Perú y Argentina, acompañados por el Consejero General para las Américas, el Rev. P. Raúl Maraví, O.Carm, quien organizó el curso, nos reunimos en la Villa Carmelitas, Lima, Perú, del 23 de julio al 9 de agosto de 2015. Durante estos 17 días, como hermanos tuvimos espacios para la oración personal y comunitaria, la formación, la recreación, el compartir fraterno, así como la vivencia diaria de la Eucaristía.

Uno de los elementos más resaltantes del curso fue el de la formación. Durante esos días se brindó un programa que abarcó diversos temas, entre ellos la espiritualidad, la dimensión humana y psicológica, el liderazgo y el trabajo en equipo. En primer lugar, contamos con la presencia del P. Gregorio Geaney, O.Carm., miembro del Comisariato del Perú, que nos presentó de una manera muy dinámica el Eneagrama. Luego abordamos la realidad afectiva con el Dr. Eduardo Montagne, especialista en psicoanálisis y terapeuta de muchos grupos religiosos, quien aportó sus investigaciones sobre las dimensiones humano afectivas, insistiendo en la importancia de las herramientas que brinda el campo de la psicología dentro de los procesos de formación a la vida religiosa, para que así los religiosos podamos contar con la madurez necesaria que exige el estilo de vida consagrada.

También nos acompañaron el Sr. José Antonio Carreras y el Sr. Germán Díaz, quienes nos brindaron herramientas muy dinámicas para fortalecer el liderazgo personal y comunitario, hacer frente a los problemas más comunes que surgen dentro de la comunidad religiosa, así como instrumentos para fomentar el dialogo, la comunicación y un mejor trabajo en equipo.

Vivimos con entusiasmo la formación en la espiritualidad carmelita. En este ámbito tan importante para nuestra Orden, estuvieron a cargo de las conferencias dos renombrados carmelitas con basta experiencia en la espiritualidad del Carmelo. El Rev. P. Jack Welch O.Carm., de EEUU, ofreció una síntesis de lo que representan los orígenes del Carmelo para la espiritualidad, la experiencia del proceso histórico, la Regla del Carmelo como paradigma del carisma, los cambios y adaptaciones que tuvieron que vivir los carmelitas en sus diferentes etapas y su influencia en nuestra espiritualidad actual. Así mismo nos ofreció una extraordinaria presentación de la espiritualidad de los grandes santos del Carmelo: Santa Teresa de Jesús, El Castillo Interior y Las Moradas, como una espiritualidad de la unión con Dios; San Juan de la Cruz, la riqueza espiritual de sus poemas y la teología de La Noche Oscura, realidad interior del creyente ante los momentos complejos por los que atraviesa la fe. Por último la experiencia de Santa Teresa del Niño Jesús, Historia de un Alma, como una síntesis de la espiritualidad de Santa Teresa y San Juan de la Cruz, y el camino espiritual de Santa Teresita como una vivencia profunda de la espiritualidad del evangelio y sus valores, desde la sencillez y humildad de su vida.

Por último contamos con la presencia del Rev. P. Carlos Mesters, O.Carm., de Brasil, que desde su amplio conocimiento en el ámbito Bíblico, ahondó en la riqueza de la Regla de San Alberto y de la Lectio Divina para la espiritualidad carmelitana y en los itinerarios de fe a la luz de la Palabra de Dios de las grandes figuras inspiradoras del Carmelo: el profeta Elías, el profeta Eliseo y la Virgen María.

Como experiencia de tipo pastoral, visitamos varios sitios de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen en José Gálvez, una zona muy pobre a las afuera de Lima, donde los religiosos carmelitas del Perú desempeñan atención social y pastoral. Conocimos de cerca la realidad humilde y sencilla de la gente del lugar en un encuentro con niños; también acudimos al Centro San José, una casa de rehabilitación de adictos, y a otro centro que funciona como albergue de madres adolescentes abandonadas por sus familias.

El encuentro nos brindó espacios en los que pudimos compartir las expectativas e inquietudes con respecto a la formación y sus retos actuales desde los contextos de cada país y los horizontes globales de nuestra Orden. Fueron muchos los momentos fraternos para intercambiar experiencias, momentos de recreación y esparcimiento que afianzaron enormes lazos de hermandad entre todos los participantes. Esta oportunidad que se nos ha brindado ha sido un verdadero espacio para ampliar nuestra propia visión sobre la Orden, no sólo en el ámbito de la formación, también sobre el papel que juega la familia carmelita en la pastoral y en las Iglesias locales de cada país de origen. Este encuentro nos ha servido para mirar con ojos de fe y esperanza el futuro de nuestra Orden, nos ha ayudado a afianzar nuestra vocación carmelita y acrecentar el deseo de que nuestra familia siga creciendo vocacionalmente, pero sobre todo fraternalmente, pues esa fraternidad vivida auténticamente según el Evangelio es lo mejor que podemos entregar para ser verdaderos testigos de Jesucristo. Ese camino de la fraternidad fue el que vivimos durante esos días en la Villa Carmelita, y el que con mayor entusiasmo y convicción hemos decidido seguir transitando ahora desde nuestras propias comunidades con la ayuda de todos nuestros hermanos carmelitas y del pueblo de Dios.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.