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MENSAJE FINAL La
Parroquia y el Carisma Carmelita Somos un grupo de 50 carmelitas que hemos participado en un Congreso, en Sassone, Italia, y nuestro tema ha sido la Parroquia y el Carisma Carmelita. Provenimos de distintas culturas y de experiencias diversas en nuestra pastoral y deseamos compartir algunas expectativas que han salido a la luz en nuestra reunión. Ante todo, ha surgido el hecho de que el fundamento de cualquier ministerio parroquial, que ejercemos como carmelitas, ha de ser la consecuencia de una comunidad orante y fraterna de vida. La construcción de la comunidad entre nosotros es lo prioritario, para que a través de la oración, la lectio divina, el silencio y la cercanía entre nosotros, creemos un espacio sagrado donde podemos encontrar a Dios y a los hermanos. Nuestras comunidades deberían ser lugares de acogida y de hospitalidad. Si somos una auténtica comunidad carmelita, podremos luego trabajar con la gente que se nos ha confiado pastoralmente y seremos acogedores y sensibles a sus exigencias y, al mismo tiempo, emplearemos con generosidad nuestro tiempo. Nuestro modus operando será en colaboración; escucharemos a la gente y podremos ayudarla en su búsqueda de Dios. Todos estamos en camino y juntos buscamos el rostro de Dios. Como carmelitas estamos llamados a compartir nuestra tradición y espiritualidad, sobre todo nuestra espiritualidad que puede saciar al todo el que esté necesitado en nuestro mundo actual. Si somos realmente personas de oración, podremos guiar a los demás. Una auténtica devoción a Maria y Elías nos inspirará en el compromiso con la justicia y la paz. Un corazón a la escucha, como el de Maria, podrá ayudarnos en el diálogo con las personas de cualquier creencia y con los no creen. Recordemos que Elías, nuestro Padre, es un puente que une a todos los seguidores de la fe de Abraham. Si tenemos un corazón que escucha, esto ayuda a la comunicación, que es la sangre de la vida de la comunidad. Puesto que la comunidad representa una prioridad, esto nos ayudará para que las parroquias en la que prestamos el servicio puedan tener una relación creativa con la Iglesia, en un sentido más amplio. Finalmente, deseamos que las ponencias de este Congreso sean publicadas y se vea la posibilidad de confeccionar un “vademécum” para aquellos que están implicados en el ministerio parroquial. Los
participantes al congreso
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