Miércoles - Tiempo de Cuaresma
1) Oración inicial
Penetrados del sentido
cristiano de la Cuaresma y alimentados con tu palabra, te pedimos, Señor, que
te sirvamos fielmente con nuestras penitencias y perseveremos unidos en la
plegaria. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 5,17-19
«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras
duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una tilde de la ley
sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos
más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de
los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el
Reino de los Cielos.»
3) Reflexión
● El Evangelio de hoy (Mt 5,17-19)
enseña como observar la ley de Dios de manera que su práctica muestre en qué
consiste el pleno cumplimiento de la ley (Mt 5,17-19). Mateo escribe para
ayudar las comunidades de judíos convertidos a superar las críticas de los
hermanos de raza que los acusaban diciendo: “Ustedes son infieles a la Ley de Moisés”. Jesús mismo había sido acusado de infidelidad a la ley de Dios. Mateo trae la
respuesta esclarecedora de Jesús a los que lo acusaban. Así nos da una luz para
ayudar las comunidades a resolver su problema.
● Usando imágenes de la vida
cotidiana, con palabras sencillas y directas, Jesús había dicho que la misión
de la comunidad, su razón de ser, es ser sal y luz. Había dado algunos consejos
respecto de cada una de las imágenes. A continuación vienen los tres breves
versículos del Evangelio de hoy.
● Mateo 5,17-18: Ni una tilde de
la ley dejará de ser vigente. Había varias tendencias en las comunidades de
los primeros cristianos. Unas pensaban que no era necesario observar las leyes
del Antiguo Testamento, pues es la fe en Jesús lo que nos salva y no la
observancia de la Ley (Rm 3,21-26). Otros aceptaban a Jesús como Mesías, pero
no aceptaban la libertad del Espíritu con que algunas comunidades vivían la
presencia de Jesús resucitado. Pensaban que ellos, siendo judíos, debían
continuar observando las leyes del AT (Hec 15,1.5). Había además cristianos que
vivían tan plenamente en la libertad del Espíritu, que habían dejado de mirar
la vida de Jesús de Nazaret o el AT y que llegaban a decir: “¡Anatema Jesús!”
(1Cor 12,3). Ante estas tensiones, Mateo procura un equilibrio más allá de los
dos extremos. La comunidad ha de ser un espacio, donde este equilibrio pueda
ser alcanzado y vivido. La respuesta dada por Jesús a los que lo criticaban
seguía bien actual para las comunidades: “¡No he venido a abolir la ley, sino a
darle pleno cumplimiento!”. Las comunidades no podían estar contra la Ley, ni podían encerrarse en la observancia de la ley. Al igual que Jesús, debían dar un paso
y mostrar, en la práctica, cuál es el objetivo que la ley quiere alcanzar en la
vida de las personas, a saber, en la práctica perfecta del amor.
● Mateo
5,17-18: Ni una tilde de la ley dejará de ser vigente Y a los que
querían deshacerse de toda la ley, Mateo recuerda otra palabra de Jesús: “Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños
y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos;
en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los
Cielos”. La gran inquietud del Evangelio de Mateo es
mostrar que el AT, Jesús de Nazaret y la vida en el Espíritu Santo, no pueden
separarse. Los tres forman parte del mismo y único proyecto de Dios y nos
comunican la certeza central de la fe: el Dios de Abrahán y Sara está presente en
medio de las comunidades por la fe en Jesús de Nazaret que nos manda su
Espíritu.
4) Para la reflexión
personal
● ¿Cómo veo y vivo la ley de Dios:
cómo horizonte de libertad creciente o cómo imposición que delimita mi
libertad?
● Y ¿qué podemos hacer hoy para los
hermanos y las hermanas que consideran toda esta discusión como superada y sin
actualidad? ¿Qué podemos aprender de ellos?
5) Oración final
¡Celebra a
Yahvé, Jerusalén,
alaba a tu
Dios, Sión!,
que refuerza los cerrojos
de tus puertas
y bendice en tu interior a tus hijos. (Sal 147,12-13)
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