Jueves - Tiempo de Cuaresma
1) Oración inicial
Concédenos, Señor, la
gracia de conocer y practicar siempre el bien, y pues sin ti no podemos ni
siquiera existir, haz que vivamos siempre según tu voluntad. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Lucas 10,1-9
Después de esto, designó el Señor a otros setenta y
dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y sitios
adonde él había de ir. Y les dijo: La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad,
pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío
como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y
no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: 'Paz
a esta casa.' Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él;
si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comed y bebed lo que
tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la
ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos
que haya en ella, y decidles: 'El Reino de Dios está cerca de vosotros.'
3) Reflexión
● En el tiempo de Jesús había otros
movimientos que, como Jesús, procuraban vivir y convivir de forma nueva, por
ejemplo, Juan Bautista, los fariseos y otros. Muchos de ellos formaban también
comunidades de discípulos (Jn 1,35; Lc 11,1; Hec 19,3) y tenías sus misioneros
(Mt 23,15). ¡Pero había una gran diferencia! Por ejemplo, los fariseos, cuando
iban a misión, iban prevenidos. Pensaban que no podían confiar en la comida de
la gente que no siempre era ritualmente “pura”. Por esto, llevaban bolsa y
dinero para poder cuidar de su propia comida. Así, en vez de ayudar a superar
las divisiones, estas observancias de la Ley de la pureza debilitaban aún más
la vivencia de los valores comunitarios.
● La propuesta de Jesús es
diferente. Trata de rescatar los valores comunitarios que se estaban extinguiendo,
y procura renovar y reorganizar las comunidades para que fueran nuevamente una
expresión de la Alianza, una muestra del Reino de Dios. Es lo que nos muestra
hoy el evangelio que describe el envío de los 72 discípulos:
● Lucas 10,1: La Misión. Jesús envía a los discípulos a los lugares a donde él mismo debe ir. El
discípulo es el portavoz de Jesús. No es dueño de la Buena Nueva. El los envía de dos en dos. Esto favorece la ayuda mutua, pues la misión
no es individual, sino que es comunitaria. Dos personas representan mejor que
una la comunidad.
● Lucas 10,2-3: La
corresponsabilidad. La primera tarea es rezar para que Dios envíe a los
obreros. Todo discípulo y discípula debe sentirse responsable de la misión.
Por esto tiene que rezar al Padre para la continuidad de la misión. Jesús envía
a sus discípulos como corderos en medio de lobos. La misión es tarea difícil
y peligrosa. Pues el sistema en que vivían y en el que seguimos viviendo era y
sigue siendo contrario a la reorganización del pueblo en comunidades vivas. La Misión para la cual Jesús envía a los 72 discípulos trata de rescatar cuatro
valores comunitarios:
● Lucas 10,4-6: La hospitalidad. Al contrario de los otros misioneros, los discípulos y discípulas de Jesús
no pueden llevarse nada, ni bolsa, ni sandalias. Sólo pueden y deben llevar
la paz. Esto significa que deben confiar en la hospitalidad de la gente. Pues
el discípulo que va sin nada, llevando apenas la paz, muestra que confía en la
gente. Acredita que va a ser recibido, y la gente se siente respetada y
confirmada. Por medio de esta práctica, el discípulo critica las leyes de
exclusión y el antiguo valor de la hospitalidad. No saludar a nadie por el
camino significa, probablemente, que no se debe perder tiempo con cosas que
no pertenecen a la misión.
● Lucas 10,7: El compartir. Los
discípulos no deben andar de casa en casa, sino permanecer en la misma
casa. Esto es, deben convivir de forma estable, participar de la vida y del
trabajo de la gente del lugar y vivir de lo que reciben en cambio, pues el
obrero merece su salario. Esto significa que deben confiar en el compartir.
Así, por medio de esta nueva práctica, ellos rescatan una antigua tradición de
la gente, critican la cultura de acumulación que marcaba la política del
Imperio Romano, y anunciaban un nuevo modelo de convivencia.
● Lucas 10,8: La comunión de
mesa. Los discípulos deben comer lo que la gente les ofrece. No
pueden vivir separados, comiendo su propia comida. Esto significa que deben
aceptar la comunión de mesa. En el contacto con la gente no pueden tener miedo
a perder la pureza legal. Actuando así, critican las leyes de la pureza que
estaban en vigor y anunciaban un nuevo acceso a la pureza, a la intimidad con
Dios.
● Lucas 10,9a: La Acogida a los excluidos. Los discípulos deben ocuparse de los enfermos,
curar a los leprosos y expulsar los demonios (Mt 10,8). Esto significa que
deben acoger dentro de la comunidad a los que de ella fueron excluidos. Esta práctica
solidaria critica la sociedad que excluye y apunta hacia saldas concretas.
● Lucas 10,9b: La
llegada del Reino. Si todas estas exigencias son respetadas, los discípulos
pueden y deben gritar a los cuatro vientos: ¡El Reino ha llegado! Pues
el Reino no es una doctrina, ni un derecho canónico, ni un catecismo, sino que
es una nueva manera de vivir y convivir a partir de la Buena Nueva que Jesús nos trae: Dios es Padre y por esto todos somos hermanos y hermanas. Educar
para el Reino no es en primer lugar enseñar verdades y doctrinas, sino que es
una nueva manera de vivir y de convivir, una nueva forma de actuar y de pensar.
4) Para la reflexión
personal
● ¿Por qué todas estas actitudes recomendadas
por Jesús son señal de la llegada del Reino de Dios?
● ¿Cómo realizar hoy aquello que
Jesús pide: “No llevar bolsa”, “no ir de casa en casa”, “no saludar a nadie por
el camino”, anunciar el Reino?
5) Oración final
La ley de
Yahvé es perfecta,
hace revivir;
el dictamen
de Yahvé es veraz,
instruye al
ingenuo. (Sal 19,8)
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