Martes - Tiempo de Cuaresma
1) Oración inicial
Señor, mira con amor a
tu familia y a los que moderan su cuerpo con la penitencia, aviva en su
espíritu el deseo de poseerte. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 6,7-15
Y, al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que
se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos,
porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.
Vosotros,
pues, orad así:
Padre nuestro
que estás en los cielos,
santificado
sea tu Nombre;
venga tu
Reino;
hágase tu
Voluntad
así en la
tierra como en el cielo.
Nuestro pan
cotidiano dánosle hoy;
y perdónanos
nuestras deudas,
así como nosotros
hemos perdonado a nuestros deudores;
y no nos
dejes caer en tentación,
mas líbranos
del mal.
Que si
vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros
vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro
Padre perdonará vuestras ofensas.
3) Reflexión
● Las dos reacciones del Padre
Nuestro: Lucas (Lc 11,1-4) y Mateo (Mt 6,7-13). En Lucas, el Padre Nuestro es
más corto. Lucas escribe para las comunidades que vinieron del paganísimo.
Trata de ayudar a las personas que están iniciando el camino de la oración. En
Mateo, el Padre Nuestro está situado en el Sermón del Monte, en aquella parte
donde Jesús orienta a los discípulos en la práctica de las tres obras de piedad:
limosna (Mt 6,1-4), oración (Mt 6,5-15) y ayuno (Mt 6,16-18). El Padre Nuestro
forma parte de una catequesis para los judíos convertidos. Ellos ya estaban
acostumbrados a rezar, pero tenían ciertos vicios que Mateo trata de corregir.
● Mateo 6,7-8: Los vicios que
hay que corregir. Jesús critica a las personas para quienes la oración es
una repetición de fórmulas mágicas, de palabras fuertes, dirigidas a Dios para
obligarle a atender a sus necesidades. La acogida de la oración por parte de
Dios no depende de la repetición de palabras, sino de la bondad de Dios que es Amor
y Misericordia. El quiere nuestro bien y conoce nuestras necesidades antes de
que expresemos nuestras preces.
● Mateo 6,9a: Las primeras
palabras: “Padre Nuestro” Abba, Padre, es el nombre que Jesús usa
para dirigirse a Dios. Revela la nueva relación con Dios que debe caracterizar
la vida de las comunidades (Gl 4,6; Rm 8,15). Decimos “Padre nuestro” y
no “Padre mío”. El adjetivo “nuestro” acentúa la conciencia de
que todos pertenecemos a la gran familia humana de todas las razas y credos.
Rezar al Padre y entrar en la intimidad con él, es también colocarse en
sintonía con los gritos de todos los hermanos y hermanas por el pan de cada
día. Es buscar el Reino de Dios en primer lugar. La experiencia de Dios como nuestro Padre es el fundamento de la fraternidad universal.
● Mateo 6,9b-10: Tres pedidos
por la causa de Dios: el Nombre, el Reino, la Voluntad. En la primera parte del Padre-nuestro, pedimos para que
sea restaurada nuestra relación con Dios. Santificar el Nombre El
nombre JAVÉ significa Estoy contigo. Dios con nosotros. En este NOMBRE
Dios se dio a conocer (Ex 3,11-15). El Nombre de Dios es santificado cuando es
usado con fe y no con magia; cuando es usado conforme con su verdadero
objetivo, es decir no para la opresión, sino para la liberación del pueblo y
para la construcción del Reino. La Venida del Reino: El único
Dueño y Rey de la vida humana es Dios (Is 45,21; 46,9). La venida del Reino es
la realización de todas las esperanzas y promesas. Es la vida plena, la
superación de las frustraciones sufridas con los reyes y con los gobiernos
humanos. Este Reino acontecerá, cuando la voluntad de Dios se realice
plenamente. Hacer la Voluntad: La voluntad de Dios se expresa en su Ley.
Hágase su voluntad, así en la tierra como en el cielo. En el cielo, el
sol y las estrellas obedecen a las leyes de sus órbitas y crean el orden del
universo (Is 48,12-13). La observancia de la ley de Dios será fuente de orden y
de bienestar para la vida humana.
● Mateo 6,11-13: Cuatro pedidos
para la causa de los hermanos: Pan, Perdón, Victoria, Libertad. En la
segunda parte del Padre nuestro pedimos que sea restaurada la relación entre
las personas. Los cuatro pedidos muestran como deben ser transformadas las
estructuras de la comunidad y de la sociedad para que todos los hijos y las
hijas de Dios vivan con igual dignidad. Pan de cada día: En el éxodo,
cada día, la gente recibía el maná en el desierto (Ex 16,35). La Providencia Divina pasaba por la organización fraterna, por el compartir. Jesús nos convida
para realizar un nuevo éxodo, una nueva convivencia fraterna que garantice el
pan para todos (Mt 6,34-44; Jn 6,48-51). Perdón de las deudas: Cada 50 años,
el Año Jubilar obligaba a todos al perdón de las deudas. Era un nuevo comienzo (Lv
25,8-55). Jesús anuncia un nuevo Año Jubilar, "un año de gracia de parte
del Señor" (Lc 4,19). ¡El Evangelio quiere recomenzar todo de nuevo! No
caer en la Tentación: En el éxodo, el pueblo fue tentado y cayó (Dt
9,6-12). Murmuró y quiso volverse atrás (Ex 16,3; 17,3). En el nuevo éxodo, la
tentación será superada por la fuerza que el pueblo recibe de Dios (1Cor
10,12-13). Liberación del Maligno: El Maligno es Satanás, que aleja de
Dios y es motivo de escándalo. Logró entrar en Pedro (Mt 16,23) y tentó a Jesús
en el desierto. Jesús lo venció (Mt 4,1-11). Ele nos dice: "¡Animo! ¡Yo
vencí el mundo!" (Jn 16,33).
● Mateo 6,14-15: Quien no
perdona no será perdonado. Rezando el Padre nuestro, pronunciamos la frase
que nos condena o absuelve. Rezamos: “Perdona nuestras deudas, así como
nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mt 6,12). Ofrecemos a Dios la medida
del perdón que queremos. Si perdonamos mucho, El nos perdonará mucho. Si
perdonamos poco, él perdonará poco. Si no perdonamos, él tampoco no podrá
perdonar.
4) Para la reflexión
personal
● Jesús dice "perdona nuestras
deudas”. En algunos países se traduce "perdona nuestras ofensas". ¿Qué
es más fácil: perdonar ofensas o perdonar deudas?
● Las naciones cristianas del
hemisferio norte (Europa y USA) rezan todos los días: “Perdónanos nuestras
deudas así como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Pero
ellas no perdonan la deuda externa de los países pobres del Tercer Mundo. ¿Cómo
explicar esta terrible contradicción, fuente de empobrecimiento de millones de
personas?
5) Oración final
Ensalzad
conmigo a Yahvé,
exaltemos
juntos su nombre.
Consulté a
Yahvé y me respondió:
me libró de todos mis temores. (Sal 34,4-5)
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