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Liturgia de las Horas
16 de julio - Solemne Conmemoración de la
Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo
Las Escrituras Sagradas ponderan la hermosura del Carmelo, “jardín florido” donde Elías defendió la pureza de la fe de Israel en el Dios viviente. Allí nació, en los comienzos del siglo XIII, la Orden del Carmen, con el título de Santa María del Monte Carmelo. En el siglo XIV comenzó a celebrarse este título con toda solemnidad, primero en Inglaterra y luego en toda la Orden, como suma de todos los beneficios recibidos de María. El Capítulo general de 1609 la declaró fiesta principal de toda la Orden. Pablo V la reconoció también fiesta principal para la Cofradía del Santo Escapulario.
Oficio de Laudes de la Bienaventurada Virgen María
Vísperas de la Bienaventurada Virgen María
Plegarias a la Santísima
Virgen
Oficio de Laudes de la Bienaventurada Virgen María
- Oh Dios, ven en mi auxilio.
- Señor, date prisa en socorrerme.
- Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
- Como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya
Himno
A la cumbre del Carmen excelsa
Carmelitas felices subamos;
está allí con sus flores y frutos
nuestra Madre y Hermana esperando.
Allí brilla la gloria divina
que da paz y alegría a las almas
el cansado allí fuerza recobra
que a vencer en la vida lo lanza.
Allí mana raudal abundoso
que al desierto agostado da vida;
por su riego las flores y frutos
dan al Carmen lozana sonrisa.
Al vergel de la Reina del Carmen
el mirar de sus ojos lo aviva;
no lo dudes; la Madre y Hermana
sus bondades sin tasa prodiga.
Trino y Uno que ciñes diadema
a la Madre, a la Hija, a la Esposa,
a la Madre y Hermana seguimos
todo el Carmen cantando tu gloria. Amén
1ª Antífona: Llévanos contigo, Virgen Inmaculada, correremos tras el olor de tus perfumes.
Salmo 63,2-9: El alma sedienta del Señor.
Dios, tú mi Dios, yo te busco,
mi ser tiene sed de ti,
por ti languidece mi cuerpo,
como erial agotado, sin agua.
Así como te veía en el santuario,
contemplando tu fuerza y tu gloria,
-pues tu amor es mejor que la vida,
por eso mis labios te alaban-,
así quiero bendecirte en mi vida,
levantar mis manos en tu nombre;
me saciaré como de grasa y médula,
mis labios te alabarán jubilosos.
Si acostado me vienes a la mente,
quedo en vela meditando en ti,
porque tú me sirves de auxilio
y exulto a la sombra de tus alas;
mi ser se aprieta contra ti,
tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu santo.
Como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
1ª Antífona: Llévanos contigo, Virgen Inmaculada, correremos tras el olor de tus perfumes.
2ª Antífona: Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.
Daniel 3,57-88.56: Toda criatura alabe al Señor.
Todas las obras del Señor, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Cielos, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Todas las aguas celestes, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Todas los ejércitos del Señor, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Sol y luna, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Estrellas celestes, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Todos los vientos, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Fuego y calor, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Frío y bochorno, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Hielo y frío, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Noches y días, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Luz y oscuridad, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Relámpagos y nubes, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Bendiga la tierra al Señor,
que lo alabe y lo ensalce por los siglos.
Montes y colinas, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Plantas de la tierra, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Manantiales, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Mares y ríos, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Cetáceos y seres acuáticos, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Todas las aves del cielo, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Todas las bestias y ganados, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Seres humanos, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Israelitas, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Siervos del Señor, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.
Bendigamos al Padre al Hijo con el Espíritu Santo
Alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos
Bendito seas en el firmamento celeste,
alabado y glorificado por los siglos.
2ª Antífona: Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.
3ª Antífona: Dichosa eres, Virgen María, engendraste al que te creó, y permanecerás Virgen para siempre.
Salmo 149: La fiesta de los amigos de Dios.
¡Cantad a Yahvé un cántico nuevo:
su alabanza en la asamblea de sus fieles!
¡Regocíjese Israel en su Hacedor,
alégrense en su rey los de Sión:
alaben su nombre entre danzas,
haciendo sonar tambores y cítaras.
Porque Yahvé se complace en su pueblo,
adorna de salvación a los desvalidos.
Exulten los fieles ante su gloria,
desde su lugar griten de alegría,
con elogios a Dios en su garganta,
y en su mano espada de dos filos;
para tomar venganza de las naciones
e infligir el castigo a los pueblos,
para atar con cadenas a sus reyes,
con grillos de hierro a sus magnates,
para aplicarles la sentencia escrita:
¡será un honor para todos sus fieles!
Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén
3ª Antífona: Dichosa eres, Virgen María, engendraste al que te creó, y permanecerás Virgen para siempre.
Lectura: Isaías 35, 1-2
Que el desierto y el sequedal se alegren, regocíjese la estepa y florezca como flor; estalle en flor y se regocije hasta lanzar gritos de júbilo. La gloria del Líbano le ha sido dada, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Se verá la gloria de Yahvé, el esplendor de nuestro Dios.
Responsorio:
- Tus hijos clamaron a ti en el tiempo de la tribulación y tú escuchaste desde el cielo.
- Y según tus muchas misericordias les diste salvadores.
- Y tú escuchaste desde el cielo.
- Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
- Tus hijos clamaron a ti en el tiempo de la tribulación. Y tú escuchaste desde el cielo.
Antífona al Cántico: Jesús dijo a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Ahí tienes a tu Madre. Y, desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
Cántico de Zacarías: Lucas 1, 68-79: El Mesías y su precursor.
Bendito el Señor Dios de Israel
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
y nos ha suscitado una fuerza salvadora
en la casa de David, su siervo,
como había prometido desde antiguo,
por boca de sus santos profetas,
que nos salvaría de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian
teniendo misericordia con nuestros padres
y recordando su santa alianza
el juramento que juró
a Abrahán nuestro padre,
de concedernos que, libres de manos enemigas,
podamos servirle sin temor
en santidad y justicia
en su presencia todos nuestros días.
Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo,
pues irás delante del Señor
para preparar sus caminos
y dar a su pueblo el conocimiento de la salvación
mediante el perdón de sus pecados,
por las entrañas de misericordia de nuestro Dios,
que harán que nos visite una Luz de lo alto,
a fin de iluminar a los que habitan
en tinieblas y sombras de muerte
y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén
Antífona al Cántico: Jesús dijo a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Ahí tienes a tu Madre. Y, desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
Preces
Cristo, nuestro Salvador, primogénito de muchos hermanos, que nos ha dado su propia Madre, celebremos con alma agradecida en esta solemnidad diciendo:
Por el don de tu Madre, gloria a ti, Señor.
Cristo Redentor, que en la Bienaventurada Virgen María, preservada de toda mancha, te preparaste una digna morada,
- haz que, a imitación suya, te sirvamos con espíritu pobre y corazón puro.
Palabra única del Padre, proferida en eterno silencio y recibida con amor en el seno de la Virgen,
- a quienes, en obsequio tuyo llamaste al Carmelo, concédeles guardar la Palabra en el corazón y proclamarla con los labios.
Cristo Maestro, que diste a la Iglesia como modelo de todas las virtudes a la Santísima Virgen,
- a nosotros, sus hijos, concédenos que llevemos en el mundo su imagen e imitemos su caridad para con los hermanos.
Jesús, hijo de María, que entregaste tu Madre al apóstol Juan para que la recibiera en su casa,
- haz que, permaneciendo nosotros en intimidad con ella, vivamos la inefable experiencia de tu amor.
Cristo, esposo de la Iglesia, que enviaste al Espíritu Santo sobre María y los discípulos unidos en oración,
- otorga a la Orden del Carmen la unánime perseverancia en la oración con María, para que se renueve incesantemente con el don del Espíritu.
Padre Nuestro, que estás en los cielos....
Oración
Señor, Dios nuestro, que has honrado a la Orden del Carmen con el título de la Bienaventurada Virgen María , Madre de tu Hijo, concede a cuantos hoy celebramos su solemne conmemoración que, bajo su protección, lleguemos a Cristo, monte de salvación. Él, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
El Señor nos bendiga, nos preserve de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
Se puede recitar una invocación mariana entre las propuestas al final.
Vísperas de la Bienaventurada Virgen María
- Oh Dios, ven en mi auxilio.
- Señor, date prisa en socorrerme.
- Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
- Como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya
Himno
Flor del Carmelo
Viña florida
Esplendor del cielo
Virgen fecunda singular.
Madre tierna
Intacta de hombre
A los carmelitas
Proteja tu nombre
¡Estrella del mar!
1 Antífona: Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
Salmo 122: La ciudad santa de Jerusalén.
¡Qué alegría cuando me dijeron:
Vamos a la Casa de Yahvé!
¡Finalmente pisan nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén!
Jerusalén, ciudad edificada
toda en perfecta armonía,
adonde suben las tribus,
las tribus de Yahvé,
según costumbre en Israel,
a dar gracias al nombre de Yahvé.
Allí están los tronos para el juicio,
los tronos de la casa de David.
Invocad la paz sobre Jerusalén,
vivan tranquilos los que te aman,
haya calma dentro de tus muros,
que tus palacios estén en paz.
Por amor de mis hermanos y amigos
quiero decir: ¡La paz contigo!
Por la Casa de Yahvé, nuestro Dios,
pediré todo bien para ti.
Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
1 Antífona: Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
2 Antífona: María escuchaba la palabra de Dios y la conservaba en su corazón.
Salmo 127: Toda fatiga es vana sin el Señor.
Si Yahvé no construye la casa,
en vano se afanan los albañiles;
si Yahvé no guarda la ciudad,
en vano vigila la guardia.
En vano os levantáis temprano
y después retrasáis el descanso
los que coméis pan con fatiga,
¡si se lo da a su amado mientras duerme!
La herencia de Yahvé son los hijos,
su recompensa el fruto del vientre;
como flechas en mano de un guerrero
son los hijos de la juventud.
Feliz el varón que llena
con ellas su aljaba;
no se avergonzará cuando litigue
con sus enemigos en la puerta.
Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
2 Antífona: María escuchaba la palabra de Dios y la conservaba en su corazón.
3 Antífona: Los Apóstoles perseveraban unánimes en oración con María, la Madre de Jesús.
Cántico: Efesios 1,3-10: Dios salvador.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales,
en los cielos, en Cristo;
por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo,
para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor;
eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos
por medio de Jesucristo,
según el beneplácito de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia
con la que nos agració en el Amado.
En él tenemos por medio de su sangre la redención,
el perdón de los delitos,
según la riqueza de su gracia
que ha prodigado sobre nosotros
en toda sabiduría e inteligencia,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad
según el benévolo designio
que en él se propuso de antemano,
para realizarlo en la plenitud de los tiempos.
Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
3 Antífona: Los Apóstoles perseveraban unánimes en oración con María, la Madre de Jesús.
Lectura breve: Judit 13,18.19-20
¡Bendita seas, hija del Dios Altísimo más que todas las mujeres de la tierra! Y bendito sea Dios, el Señor, Creador del cielo y de la tierra, que te ha guiado para cortar la cabeza del jefe de nuestros enemigos. Jamás tu confianza faltará en el corazón de los hombres, que recordarán la fuerza de Dios eternamente. Que Dios te conceda, para exaltación perpetua, ser favorecida con todos los bienes, porque no vacilaste en exponer tu vida a causa de la humillación de nuestra raza. Detuviste nuestra ruina procediendo rectamente ante nuestro Dios.
Responsorio:
- Desbordo de gozo con el Señor. Y me alegro con mi Dios.
- Porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo.
- Y me alegro con mi Dios.
- Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
- Desbordo de gozo en el Señor. Y me alegro con mi Dios.
Antífona al Cántico: Hoy celebramos la fiesta de María, Madre y hermosura del Carmelo. Hoy los hijos de su amor cantamos sus misericordias. Hoy la Estrella del mar brilla ante su pueblo como signo de esperanza segura y de consuelo. Aleluya.
Cántico de la Virgen María: Lucas 46-55: Alegría del alma en el Señor.
Alaba mi alma la grandeza del Señor
y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador
porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava,
por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso, Santo es su nombre
y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los de corazón altanero.
Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos con las manos vacías.
Acogió a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
- como había anunciado a nuestros padres-
en favor de Abrahán y de su linaje por los siglos.
Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona al Cántico: Hoy celebramos la fiesta de María., Madre y hermosura del Carmelo. Hoy los hijos de su amor cantamos sus misericordias. Hoy la Estrella del mar brilla ante su pueblo como signo de esperanza segura y de consuelo. Aleluya.
Preces
Al celebrar la solemnidad de la Santísima Virgen María, Madre de Dios y patrona nuestra, supliquemos confiados a Cristo, el Señor, diciendo:
Por intercesión de la Madre del Carmelo, escúchanos, Señor.
Tú, que dijiste: “Dichosos los pobres de espíritu”
- haz que imitando a María, que sobresale entre los humildes y pobres del Señor, merezcamos poseerte a ti como a nuestra única riqueza.
Tú, que dijiste: “Dichosos los limpios de corazón”,
- concédenos amar la pureza del alma y arder en deseos de contemplar la faz de nuestro Padre.
Tú, que dijiste: “Dichosos los que crean sin haber visto”,
- haz que peregrinando en la fe con María, dichosa porque creyó, vivamos unidos a ti confiando plenamente en tu amor.
Tú, que dijiste: “Es preciso orar siempre sin desanimarse”
- enséñanos a orar, perseverando unánimes con María en la oración.
Tú, que dijiste: “Amaos unos a otros como yo os he amado”,
- concédenos que, consagrados con María a la obra de la redención, entreguemos la vida por nuestros hermanos y tengamos un solo corazón y una sola alma.
Tú, que dijiste: “Este es mi deseo, que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy”,
- por intercesión de María, concede a los difuntos que, juntamente con Ella, se alegren contigo en la gloria del Padre.
Padre Nuestro, que estás en los cielos....
Oración
Señor, Dios nuestro, que has honrado a la Orden del Carmen con el título de la Bienaventurada Virgen María , Madre de tu Hijo, concede a cuantos hoy celebramos su solemne conmemoración que, bajo su protección, lleguemos a Cristo, monte de salvación. Él, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén
El Señor nos bendiga, nos preserve de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
Se puede recitar una invocación mariana entre las propuestas en seguito.
Plegarias a la Santísima Virgen
1 Ave María
Dios te salve María
llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora
de nuestra muerte. Amén.
2 Flos Carmeli
(La plegaria del los Carmelitas
a la Virgen María)
Flor del Carmelo
Viña florida
Esplendor del cielo
Virgen fecunda singular.
Madre tierna
Intacta de hombre
A los carmelitas
Proteja tu nombre
¡Estrella del mar!
3 Salve Regina
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!
4 Alma Redemporis Mater
Madre del Redentor, virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.
Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.
Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.
5 Ave, Regina Caelorum
Salve, Reina de los cielos
y Señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio paso a nuestra luz.
Alégrate, virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.
6 Sub Tuum Praesidium
Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios,
no, desprecies las oraciones
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.
7. Plegaria del Angelus
- El Ángel del Señor anunció a María.
- Y concibió por obra del Espíritu Santo.
- Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
- Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
- He aquí la esclava del Señor.
- Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María...
- El Verbo se hizo carne.
- Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María...
- Ruega por nosotros, santa Madre de Dios,
- Para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Cristo.
Dios te salve, María...
Oremos:
Infunde Señor tu gracia en nuestros corazones, ya que por el anuncio del Ángel hemos conocido la Encarnación de tu Hijo, por su Pasión y Muerte lleguemos a la gloria de la Resurrección. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
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