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Signos Y Símbolos Carmelitas

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Antonio Ruiz, O. Carm.

 

Es sin duda, el símbolo por excelencia de los carmelitas. Y símbolo por su nacimiento y por su actualidad: nace por el deseo de concretar en un símbolo los sentimientos que antes se habían expresado en cuadros y representaciones marianas.

 

El escudo carmelita, el de las tres estrellas, y el de la punta afilada, se desarrollan en el siglo XVI, concretamente desde una primera aparición en 1499 y en una edición clara con todos sus elementos en 1595. No tendríamos mucha idea de aquel cuadro, que modernamente se ha popularizado, de la iglesia de los carmelitas de Corleone, ciudad siciliana, propagada con el nombre de algún grupo de mafia, fue en otros tiempo un lugar más de aquel jardín de carmelitas tan bien poblado de Sicilia. Sería muy bueno superponer este cuadro con el escudo que iniciaba en aquellos momentos su camino hacia la madurez.

 

Durante el Medioevo los carmelitas fuecron concretizando el escudo que hoy conocemos en la representación de la Virgen, y de ninguna manera mejor que en el cuadro que citamos. Basta mirarlo. La mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas es la que nos transmite el cuadro corleonés.

 

Una Virgen María con el Niño, colocada en el centro de un resplandor posterior, "mujer vestida de sol", pero también vestida de la divinidad y de la inocencia, con su vestido rojo y manto azul; una luna a sus pies la separa de la escena inferior, donde varios religiosos carmelitas en hábito completo, contemplan a la Señora. El cuadro quiere abarcarlo todo: si nos fijamos con cuidado, observaremos una representación para nosotros muy familiar: un frailecito de rodillas recibe un escapulario. El ambiente es totalmente campestre: también el monte Carmelo era un lugar apartado de la ciudad. No podemos dejar de anotar las dos cenefas que por encima de la Virgen, sostenidas por dos ángeles y dos venerables ancianos colocados simétricamente, Elías y Eliseo, muestran dos textos que fueron muy populares y que expresaban en su simplicidad piadosa, que en el fondo representaron el Carmelo, que le ha sido dado en posesión a María "se le ha dado la gloria del Carmelo y de Saron". Indudable concretización de aquélla denominación que a partir de principios del siglo XIV se hizo popular entre los carmelitas, expresándolo en varias denominaciones, unas veces aplicadas a la Virgen y otras al mismo Carmelo: "el Carmelo es totalmente mariano" que llevaría como con secuencia a la "Señora del lugar": Porque el Carmelo está colocado, terreno y habitantes, bajo los pies de la Señora y de su luna.

 

Si superponemos mentalmente el segundo grabado sobre el primero, encontramos una simplificación que es la que dará lugar a la representación del escudo que hoy conocemos: la riqueza de elementos contenidos en el cuadro da lugar a una estilización de todos ellos: María continúa con la luna bajo sus pies, con las estrellas alrededor de su cabeza, y con el sol como fondo de su representación: de donde salen los rayos, que, aunque estilizados, seguirán siempre presentes. Los ángeles fueron separados de los letreros y estos mismos cambiaron sus textos, aunque no su lugar: ahora la misma Virgen se confiesa "Soy la Madre y honor de Carmelo" : Los profetas han desaparecido pero su referencia se hace más clara en el letrero de la derecha: "Elíasy Elíseo jefes y guías de los carmelitas". Estos elementos se intercambiarán en diversas versiones e incluso llegarán a desaparecer casi totalmente, pero el sentido de la representación continuará.

 

Todo el siglo XVI irá cambiando y evolucionando hasta llegar a la tercera representación que publica en Sevilla en 1595 el General Juan Esteban Chizzola al frente de unos estatutos dados para las provincias de España. Lo esencial permanece: ha desaparecido la representación figurativa de la Virgen con el Niño y en su lugar se han colocado dos estrellas. Los rayos de sol permanece en esos triángulos blancos y negros, las estrellas continúan alrededor de la corona y aparece un elemento que seguirá siendo la lectura definitiva: "me consume el celo por el Dios de los ejércitos" procedente de la parte di en dicho que Elías se repite frecuentemente en sus actuaciones cuando defiende la fe y las obras de Yavé. Y aunque durante todo el siglo de evolución del escudo nunca apareció esta leyenda, sin embargo aparece ahora para quedarse definitivamente. Y la presencia del profeta Elías con su símbolo más conocido: La espada de fuego.

 

También del triángulo inferior, que había aparecido vacío durante todas las representaciones de la Virgen que se hacen en el siglo XVI, especialmente en las portadas de las constituciones y estatutos, ahora viene colocada la estrella en el lugar donde antes se representaba al Carmelo con los carmelitas.

 

¿Tiene una interpretación simbólica nuestro escudo? Me parece que no. Nuestro escudo quiere ser una representación simbólica de una idea Carmelitana que ha tenido un gran éxito en la Orden. Y no ha importado mucho la legitimidad heráldica o no, por su fidelidad a los cánones de esta ciencia. La evolución ha llevado a un elemento que representa una de las ideas más esenciales de la vida carmelita: un resumen de su piedad mariana: en un mismo campo ha querido aunar los dos elementos, la Virgen y el Carmelo, que han sido siempre los elementos fundamentales de la vida de los religiosos de la Orden.

¿Representan algo las estrellas especialmente alguno de los elementos colocados en los campos del escudo? Pienso que no estamos ante una representación que podamos darle sentidos diferentes, más o menos espiritualizantes: los carmelitas no quisieron representar en su escudo otra cosa sino las relaciones entre María y la Orden. Las estrellas no tienen ningún significado, son una imagen de la representación mariana que durante el siglo XVI derivó hacia una sustitución de imágenes por símbolos, sin tener en cuenta ni las leyes de la heráldica, ni significado espiritual alguno.

 

Me atrevería a decir que el escudo es el mejor símbolo de la vida carmelita, testimonio de su devoción a María. Me ha admirado siempre que los carmelitas no hayan colocado en un lugar prominente el primer símbolo mariano de la orden y para él hayan solicitado los mismos privilegios y gracias concedidos a otros símbolos devocionales. ¿Llegará alguna vez a conseguirse? Esta explicación del escudo que proponemos encamina hacia tal consideración. Esperemos.

 

de Escapulario del Carmen



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