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RELIGIOSOS CONTEMPLATIVOS

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reflexión del Con Gen 2011

Material de reflexión del Mensaje General
“Qualiter respondendum sit quaerentibus”
(Niagara Falls, 2011)

 1. RELIGIOSOS CONTEMPLATIVOS […]

  • El material es sólo orientativo, se puede adaptar según decida la comunidad.

1. Distribución folleto.

2. Lectura personal del Mensaje final de la Congregación General 2011.

REUNIÓN COMUNITARIA

3. Oración: S. Juan de la Cruz, 2 Subida 5, 6-7. “El rayo del sol dando en una vidriera” (contemplación, transformación, unión y purificación).

 

El 12 de enero de 2007, el rotativo Washington Post llevó a cabo un curioso experimento cuya finalidad era calibrar el gusto artístico del ciudadano medio norteamericano y su percepción de la belleza. Para ello, convencieron a Joshua Bell –en la actualidad uno de los grandes virtuosos del violín– a que se disfrazase de mendigo, con unos vaqueros sucios y una gorra de béisbol, y, en una de la estaciones del metro de Washington (L’Enfant Plaza), interpretase una y otra vez el colosal concierto que, días antes, había tocado en el Boston Symphony Hall. Se hicieron famosas sus declaraciones: “Era una sensación extraña… la gente me ignoraba completamente”. Pero, contó, con cierto sentido del humor, que se había quedado impresionado. En primer lugar, por los 32 dólares y 17 centavos que había logrado recaudar aquella mañana, con su Stradivarius valorado en 3,5 millones de dólares; y, en segundo lugar, porque había aprendido que, a veces, “lo más extraordinario puede estar aconteciendo a nuestro lado y no darnos cuenta”. El contemplativo es un centinela que sabe captar la presencia de Dios.

Necesitamos –quizás, hoy más que nunca– poetas, místicos, contemplativos, que descubran los signos de la presencia de Dios. «Si la unión, en su sentido más profundo, es la “mirada de Dios al hombre”, la contemplación será la “mirada del hombre a Dios” y “a toda la obra que ha salido de sus manos” […] La mirada amable de Dios transforma nuestros ojos y nuestro corazón para poder contemplar su misterio»[1], allí, incluso, donde aparentemente sólo hay ropajes de fealdad: «Un día fueron a bañarse en el mar la Belleza y la Fealdad. Ambas se desnudaron y dejaron sus ropas en la orilla. La Fealdad fue la primera en salir del agua, y, muy astuta ella, se puso los vestidos de la Belleza. En cambio, a la Belleza, que fue la última en salir del agua, no le quedó más remedio que vestirse con los andrajos de la Fealdad. Y, aún hoy es el día que la Belleza y la Fealdad vagan por el mundo disfrazadas, y sólo unos ojos contemplativos saben distinguirlas».

La contemplación es una ventana a la belleza, la verdad y la bondad. Hay muchas cirugías estéticas, barnices de apariencia, que podrían ocultar mucha fealdad, mentira y maldad (cf. O. Wilde, El retrato de Dorian Gray). Y, viceversa, aparentes fealdades, sufrimientos y desiertos que podrían ocultar la hermosura del Señor[2].

El Carmelo entiende la vida según los consejos evangélicos como el modo más apropiado de caminar hacia la plena transformación en Cristo” (RIVC 7, 9, 19c; 25). Los consejos evangélicos son un camino de transformación que conducen al carmelita progresivamente desde la esclavitud del “hombre viejo” a la libertad del “hombre nuevo” (cf. RIVC 16): de la necesidad de “supervivencia” a la esperanza de la “pobreza”; de la necesidad de “control” a la fe de la “obediencia”; de la necesidad de “afecto” al amor de “castidad”. En los consejos evangélicos la “sustancia” es el amor transformante de Dios, que provoca la unión y la purificación en la persona. En la vida religiosa –recordaba Richard Rohr, O.F.M., durante la Congregación General–, sería peligroso confundir “contemplación” con “observación”, o con “introversión”. Por un lado, contemplar no es “observar” a distancia o “curiosear”. En la “observación” Dios queda reducido a un espécimen que es simplemente analizado en el “laboratorio de la ideas”. Por otro lado, contemplar tampoco es un sentimiento de introversión, o una especie de evasión pseudo-espiritual. La consagración religiosa, por lo tanto, nos “une más estrechamente”, nos “conforma” más al estilo de vida de Jesús de Nazaret (cf. LG 44).

El Río Negro y el Río Solimões son dos afluentes del Amazonas. El Río Negro, como su nombre indica, debido a una serie de fenómenos físicos, transporta aguas negras. El Solimões, en cambio, es un río de aguas de color ocre-rojizo. Cuando las aguas de estos dos afluentes se juntan para formar el Amazonas, durante más de seis kilómetros se produce un maravilloso espectáculo: las aguas circulan en paralelo por el mismo cauce, pero no se mezclan, formando una autopista de dos colores. Las aguas negras discurren por la izquierda y las ocres por la derecha. Cerca de la ciudad de Manaos, se produce el gran milagro de la unión. Remolinos y pequeñas cascadas (¡efecto batidora!) acabarán por formar un nuevo río de color chocolate: el Amazonas. La contemplación no es circular en paralelo a Dios, sin que se produzca nunca el encuentro real con Él. La contemplación facilita que se produzca el cruce, el encuentro real con Cristo.

5. Lectura del Mensaje Final, nº 3-4.

6. Diálogo comunitario.

OPCIÓN A

  • ¿Qué es para ti la contemplación? ¿Qué puede aportar nuestro espíritu contemplativo a la Iglesia y al mundo?
  • «De aquí que el ejercicio de los consejos evangélicos, “más que una renuncia” o perfeccionismo moral “es un medio para crecer en el amor y llegar así a la plenitud de la vida en Dios” (RIVC 25)». Los consejos evangélicos no son sólo un camino de “divinización”; son también un camino de “humanización”. ¿Los consejos evangélicos nos hacen más creíbles, más humanos, más alegres, personalmente y como comunidad? ¿Se promueve en la comunidad y en la Provincia una pobreza que libera, una obediencia que nos abre a los hermanos y una castidad que llena de compasión y ternura?  ¿Se dan entre nosotros –a nivel personal, comunitario, y Provincial– formas de pobreza, obediencia y castidad que no son evangélicas?

OPCIÓN B

  • Leer y comentar comunitariamente la conferencia de Michael Plattig, “Vivit Dominus Deus Israel in cuius conspectu sto!” (Vulgata, 1 R 17, 1).

7. Padrenuestro.

8. Antífona mariana.

 


[1] MILLÁN ROMERAL, F., Carta del Prior General a los jóvenes carmelitas reunidos en la JMJ de Madrid 2011, en http://www.ocarm.org/madrid2011/content/carta-del-general.

[2] RATIZINGER, J., Caminos de Jesucristo (Cristiandad. Madrid) 33. Intenta responder a esta paradoja (belleza-fealdad) comentando las antífonas que preceden al Sal 44 en la Liturgia de las Horas (Lunes, Semana II, Cuaresma y Pascua). ¿Cómo podemos conciliar esto? ¿Cómo es que «El más bello de los hombres» (Sal 44, 1), está «sin figura, sin belleza… su rostro está desfigurado por el dolor» (Is 53, 2)?

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



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