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Provincia de Aragón, Castilla y Valencia

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“He aquí que hago nuevas todas las cosas” (Ap 21,5)

Los días 29 al 1 de mayo de 2014 se ha celebrado en el convento de S. Andrés de Salamanca el primer Capítulo Provincial de la nueva Provincia de “Aragón, Castilla y Valencia”, erigida por el Prior General el 15 de octubre de 2013.

La nueva Provincia es fruto de la unión de la antigua Provincia de Aragón y Valencia de Sta. María Magdalena de Pazzi, y la antigua Provincia de Castilla de Sta. Teresa de Jesús y S. Juan de la Cruz. La Provincia de “Aragón, Castilla y Valencia”, erigida bajo el patrocinio de San Juan de la Cruz, tiene actualmente presencias en España, Puerto Rico, República Dominicana y Argentina.

La historia de estas Provincias se remonta al año 1281, cuando se fundó en España la “Provincia de Aragonia o Hispania”, de la cual nacieron progresivamente el resto de las provincias españolas. Al doloroso proceso de “exclaustración” y supresión de las Órdenes Religiosas, en España, en 1835, le siguió la “restauración” de la presencia carmelita, en 1890. El Carmelo español floreció, y nacieron, en el 1906, la Provincia de Aragón y Valencia y la Provincia Bética. La Provincia de Aragón y Valencia creció durante el s. XX hasta ver nacer con alegría dos nuevas realidades en el territorio español: el Comisariado de Cataluña, en 1932, y el Comisariado de Castilla, en 1948. Ambas llegarían más tarde a ser Provincias.

Una nueva espiritualidad para el cambio.

A un fraile de la nueva Provincia carmelita le preguntaban: “¿Por qué ha nacido la nueva Provincia?”. Su respuesta fue: “Porque hemos querido”. Después aclaraba: “Puede parecer una respuesta seca y cortante, pero estoy convencido que es cuestión de voluntad”. Es fácil el cambio cuando los hermanos quieren, y complicado cuando los hermanos no quieren. “Porque hemos querido”, no hay otra respuesta más clara. Son tiempos nuevos. “Querer” siempre da mucha alegría. El tema del cambio y la misión no depende sólo de los líderes o de los responsables del gobierno. Es un asunto en el que están implicadas las “voluntades” de cada hermano de la Provincia. ¿Qué estás dispuesto a hacer para favorecer el cambio? ¿Tú, en qué estás dispuesto a cambiar para vivir en fidelidad a Cristo, al carisma de la Orden y al discernimiento de los signos de los tiempos? La renovación de la vida carmelita necesita “mediaciones” y “decisiones” concretas.

Quien se deja tocar por el Espíritu Santo inmediatamente se muestra disponible para el “desplazamiento” y el “cambio”, entendido éste en varios sentidos: cambio de mentalidad, comunidad, ministerios, seguridades, hábitos, etc. “Querer” supone someterse al discernimiento comunitario provincial y no depender exclusivamente de la organización de mi vida. La fuerza del Espíritu Santo posibilita “nacer de nuevo” aunque uno sea viejo (cf. Jn 3,1: Nicodemo). Este proceso de unión de Provincias no lo hemos vivido como un proceso de supervivencia, ni un simple plan estratégico de viabilidad. En el Capítulo Provincial hemos manifestado, con cierto sentido del humor, que queremos que la Provincia sea una “nueva criatura” que integre tradición y futuro, lo nuevo y lo viejo, evitando que el resultado de la unión sea una “criatura atrofiada”, hecha de materiales reciclados, remiendos y pegotes, que esté bajo el patrocinio de S. Frankenstein.

Los temas que principalmente se han discutido en las sesiones capitulares han sido: a) la pastoral vocacional, 2) la formación e internacionalidad, 3) la vida de oración y espiritualidad, 4) la vida comunitaria y misión, 5) la reestructuración de presencias, 6) el Proyecto provincial y 7) la aprobación de los Estatutos provinciales.

Conclusión: “Volver al amor primero” (Ap 2,4).

El lema que ha presidido las sesiones capitulares ha sido: “He aquí que hago nuevas todas las cosas” (Ap 21,5).

En el libro del Apocalipsis la batalla más grande no es la del Señor de la historia con los poderes de este mundo. No hay que tener miedo, estos ya han sido vencidos en el Misterio Pascual. La gran batalla es, paradójicamente, la que el Señor sostiene con su propia Iglesia para sacarla de desánimo, la desesperanza y la mediocridad. El problema principal, ya entonces como ahora, no era tanto la secularización del mundo como la falta de esperanza y la mundanización de los propios creyentes. Eso suele suceder con frecuencia cuando “nos olvidamos del amor primero” (cf. Ap 2,4). El Carmelo en general, y nuestra Provincia en concreto, no son ajenas a esta descripción apocalíptica (¡en el menor sentido de la palabra!). Cuanto más nos miramos a nosotros mismos y a nuestra propia conservación más superfluos nos hacemos y más nos desmoronamos, incluso teniendo una gran organización y un gobierno competente.

El gozo y el futuro de la Provincia de Aragón, Castilla y Valencia no nace de las propias realizaciones de sí misma, su fuerza se arraiga en que el Padre envió a su Hijo para que sea Él el que “haga todo nuevo”.


Para más información:

Padres Carmelitas
C/ Ayala, 35
28001 MADRID
Tel. 91-4351660
Fax 91-5776443

http://www.carmelitasav.org

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



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