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Y PROFETAS DE ESPERANZA

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reflexión del Con Gen 2011

Material de reflexión del Mensaje General
“Qualiter respondendum sit quaerentibus”
(Niagara Falls, 2011)

2.  […] Y PROFETAS DE ESPERANZA […]

  •  El material es sólo orientativo, se puede adaptar según decida la comunidad.

1. Distribución de este folleto.

2. Lectura personal del Mensaje final de la Congregación General 2011.

REUNIÓN COMUNITARIA

3. Oración inicial (mosaico de textos bíblicos)

  • Is 52, 7-10: “Los pies del mensajero”.
  • Is 26, 1-6: “Los pies de los pobres”.
  • Jn 13, 3-14: “Los pies de los discípulos”.
    • Jn 12, 1-3; Lc 24, 36-40: “Los pies de Jesús”.

En la Iglesia de S. Agustín, en Roma, donde está enterrada Sta. Mónica, hay un cuadro atribuido a Caravaggio (1604-1605), titulado “La Virgen de los peregrinos”. El santuario de Loreto, desde hacía tiempo, se había convertido en centro de peregrinaciones. Los agustinos, para honrar a la aldea a la que, según la tradición, había sido trasladada la casa de la Virgen, encargaron al pintor una imagen de María Reina, entronizada como un ser celestial. El artista ejecutó el encargo recibido y, cuando fue a cobrar su trabajo, se encontró con que los frailes ni le querían pagar, ni querían el cuadro, porque les parecía irreverente que hubiera representado a la Madre de Dios como a una mujer de pueblo[1].

El cuadro en cuestión representa a María en la puerta de su casa llevando a Jesús en brazos. Arrodillados, delante de María, hay dos peregrinos, con los pies desnudos y sucios por el polvo del camino. [No faltó quien llegó a afirmar que los pies mugrientos de los mendigos estaban tan bien pintados y eran tan reales, que ¡hasta parecían oler!]. Tal revuelo suscitaron “los pies del peregrino”, que un clérigo tildó al genio de “indecente”, afirmando que este tipo de detalles deberían ser eliminados del arte, sobre todo del arte que tiene como misión despertar “devociones elevadas a Nuestra Señora”. Caravaggio, en cambio, no cedió, y afirmó con rotundidad que no puede haber devoción más elevada que el culto que tributan a la Madre de Dios los pies cansados y doloridos de los pobres. El cándido pie de la propia Virgen, que se tuerce como el de una bailarina, sirve de contrapunto para realzar el contraste de las durezas y los callos de “los pies del peregrino”.

El pintor intentó convencer a los agustinos de que María ejercía su realeza desde la cercanía e intimidad de la mujer que se sabe hermana y compañera de fatigas. Caravaggio se dio cuenta de que la humanidad de María empezaba a estar coronada por los pies[2]. Lutero, en uno de los comentarios más bonitos que jamás se hayan escrito del Magníficat, retrató la humanidad de María, al decir de ella: “Ninguna acción, ningún honor, ninguna fama se atribuye a sí misma […]. No reclama honor alguno, se marcha y se dedica a las tareas caseras como antes, sigue ordeñando vacas, cocinando, fregando la vajilla, barriendo. Se comporta lo mismo que una criada o un ama de casa entregada a quehaceres insignificantes[3] […] María se abaja hacia la humanidad. Abajarse es un rasgo profético, materno y fraterno al mismo tiempo. Las madres se agachan en busca de los hijos, y sus espaldas dan pronto señales de ello. Comenta Primo Mazzolari: “Aquella curvatura en su cuerpo es el documento de su amor, el inconfundible signo de la maternidad que se abaja y condesciende”.

El verdadero profeta de la Iglesia del futuro será aquel que venga del “desierto” como Moisés, Elías, Juan el Bautista, Pablo y, sobre todo, Jesús, cargado de mística y con ese brillo especial que sólo tienen los hombres y mujeres que están acostumbrados a hablar con Dios cara a cara.

4. Lectura del Mensaje Final, nº 5-6.

5. Diálogo comunitario.

  • Juan XXIII, en su discurso de apertura al “Concilio Ecuménico” Vaticano II (11 de octubre de 1962), afirmó: En el cotidiano ejercicio de nuestro ministerio pastoral, llegan, a veces, a nuestros oídos, hiriéndolos, ciertas insinuaciones de almas que, aunque con celo ardiente, carecen del sentido de la discreción y de la medida. Tales son quienes en los tiempos modernos no ven otra cosa que prevaricación y ruina… Mas nos parece necesario decir que disentimos de esos “profetas de calamidades” que siempre están anunciando infaustos sucesos como si fuese inminente el fin de los tiempos…. ¿Qué significa para ti, personalmente, que un carmelita es un “profeta de esperanza” en nuestro mundo?
  • “El auténtico contemplativo es portador de la luz de Cristo resucitado en medio de las noches de la humanidad” (nº 6). ¿Qué desiertos concretos afectan a nuestra sociedad y a las personas a las que servimos en nuestros ministerios? ¿Qué hace tu comunidad para ser “luz” en esas noches oscuras? ¿Qué más podría hacer?
  • Benedicto XVI, en el diálogo que mantuvo con el Prior General, P. Fernando Millán Romeral, en agosto de 2010, durante la Peregrinación de la Esperanza, en Castelgandolfo, nos recordaba: Los carmelitas sois los que nos enseñáis a rezar…”. ¿Cómo relacionas esta afirmación del Papa con nuestra dimensión profética eliana? ¿Qué significa para ti esta afirmación?

7. Padrenuestro.

8. Antífona mariana.

 


[1] Algunos especialistas de Caravaggio afirman que la polémica se agudizó cuando trascendió entre la jerarquía eclesiástica que la modelo que posó para el cuadro (Lena Antognetti), amante del pintor, era una conocida meretriz romana. Otros, en cambio, lo desmienten. Sea como fuere, lo cierto es que la vida del pintor se desarrolló a caballo entre las iglesias y palacios de los cardenales y los burdeles, guaridas de jugadores y tabernas de la Roma profunda. El maestro, a través de su pintura, intentó unir estos dos mundos. No fue una tarea exenta de polémica y de peligros. Pero, lo cierto es que “los pies del peregrino”, finalmente, pasaron el examen de la  ortodoxia, y allí quedaron plasmados “in aeternum”.

 

[2] MILLÁN ROMERAL, F., “Et humiles victoria ornat (Sal 149,4)”, en Fonte 2 (2005) 112. Es significativa la teología que se esconde detrás de la coronación de la Virgen: “Se puede pensar, en una primera lectura superficial, que se corona a la Virgen en una especie de divinización que la aparta de nosotros y la aleja de la condición humana […] Realmente, se trata de todo lo contrario: en María coronamos a la humanidad redimida, reconocemos en Ella lo que la humanidad puede llegar a ser y está llamada a ser”.

[3] LUTERO, M., Obras [Ed. T. Egido López, OCD] (Sígueme; Salamanca 20064) 193.

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Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



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