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PINCELADAS DEL CARMELO

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por P. Rafael Mª López Melús, O. Carm.

Abrimos esta sección «Rincón Carmelitano» para que todas aquellas personas cercanas a los carmelitas y gustosos de nuestra vida y de nuestro carisma puedan acercarse a la historia, espiritualidad y carisma de la Orden del Carmen.

A partir de ahora iremos ofreciendo diversas reseñas sobre el Carmelo sacadas del libro del P. Rafael Mil López Melús, «100 pinceladas del Carmelo». En palabras de su autor se trata de: «ofrecer en breves líneas los rasgos más característicos de la historia y espiritualidad de una Familia Religiosa que cuenta con ocho siglos de vida».

Para empezar, vaya por delante este Decálogo que el P. Rafael Mil López Melús nos propone para tener una visión sintética de lo que es El Carmelo.

DECÁLOGO DE HISTORIA Y ESPIRITUALIDAD DEL CARMELO

1.    Nacimos a final del siglo XII en el Monte Carmelo.
2.    Recibimos la Regla o Norma de vida a principios del siglo XIII.
3.    Jesucristo es el «proyecto de nuestra vida» y «seguirle es nuestra meta».
4.    María, nuestra madre y hermana, nos enseña a «engendrar» y a ser «portadores de la vida de Dios en el mundo».
5.    Elías, nuestro Padre, nos muestra cómo «vivir en la presencia de Dios» y «ser profetas de justicia y paz entre los pobres».
6.    Los santos carmelitas, «maestros del espíritu», nos ofrecen, con el testimonio de sus vidas y de su doctrina, «senderos» que nos conducen por el camino de la unión con Dios.
7.    La contemplación, corazón del carisma carmelita, unifica nuestra vida de oración, fraternidad y servicio.
8.    El Escapulario, «señal de amor solícito y de la protección maternal de María», nos reviste de Cristo y nos hace miembros de la Familia Carmelita.
9.    La Familia Carmelita está formada por religiosos/as, monjas, y laicos.
10.    Nuestro lema: «conocer, amar, imitar e irradiar a Jesús y a María».

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



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