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El mensaje final de congreso internacional litúrgico carmelita 16-20 abril de 2018

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 “Sacrificio ofrece a Dios de acción de gracias” (Salmo 50, 14)

El Congreso Internacional Carmelita sobre la Liturgia se llevó a cabo del 16 al 20 de abril de 2018 en la casa de retiro carmelita en Sassone, Roma y contó con la participación de 32 participantes procedentes de la Orden. El Prior General presidió la apertura con la celebración de la Eucaristía y después dio el recibimiento de los participantes. Él nos alentó a reconocer la conexión entre la Espiritualidad Carmelita y la Liturgia (Cfr. Constituciones números 71 y 86). Nosotros iniciamos con la presentación de la realidad vivida de la Orden en el área de la Liturgia y el Carisma Carmelita fundamentado por las respuestas del cuestionario amplio de la Orden. A lo largo de la conferencia, escuchamos enriquecedoras presentaciones acerca de la situación de la liturgia en las distintas áreas geográficas de la Orden.

Los datos formales surgieron de encuestas sobre el origen, el desarrollo, la espiritualidad, la reforma de la Liturgia Carmelita desde sus inicios en el Monte Carmelo hasta la supresión en el año de 1972. Al revisar los aspectos históricos y mariológicos, se hizo evidente que este tópico de la Liturgia Carmelita requiere mayor estudio e investigación y es de un gran interés para los frailes.

El Segundo día de la conferencia tomó un rumbo pastoral; se nos recordó que el Concilio Vaticano II fue un Concilio pastoral y retomamos la Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la Sagrada Liturgia. Los participantes fueron exhortados a conocer el Rito Romano y a poner atención al preparar y presidir la liturgia. También fuimos alentados a descubrir nuevas posibilidades pastorales a través de la colaboración con todos aquellos que participan en la liturgia.

Durante la tarde, consideramos la centralidad de la Eucaristía en la vida de la comunidad. La comunidad religiosa es una iglesia en miniatura. Así como la Eucaristía edifica la iglesia, así también la Eucaristía edifica la comunidad religiosa. Se consideraron varias maneras de ver a la comunidad: congregados alrededor de la Palabra, ofreciendo el sacrifico de alabanza, como sacramento de oración centrado en la Eucaristía. Los Carmelitas somos llamados a traer nuestra manera de vivencia contemplativa en la Liturgia y conservarla siempre en el contexto Pascual, como una realidad Pascual conforme con la orientación de la Resurrección de la tradición litúrgica Carmelita. El lugar del silencio, de María, de la Palabra de Dios y la comunión fueron subrayadas.

El día miércoles, los participantes tuvieron un día maravilloso en la visita de la Abadía Cisterciense “Casamari” y fueron recibidos con una cálida acogida por parte de los monjes. Todos quedaron impresionados por cómo la vida de los monjes y su tipo de arquitectura reflejan la espiritualidad religiosa y litúrgica de ellos.  

El cuarto día, nosotros analizamos la relación entre la liturgia y la Espiritualidad Carmelita. Hemos recordado las convicciones del Beato Papa Pablo VI acerca de que la Liturgia es la primera escuela de nuestra vida espiritual. Por consiguiente, fuimos interpelados al preguntarnos si vivimos la liturgia que celebramos. Se nos invitó a recuperar los elementos fundamentales en nuestra tradición, no como un acto de nostalgia, pero sí como una ceremonia en la vida presente de la Iglesia. Para esta labor, María y Elías nos proporcionan una gran riqueza en términos de modelos evocadores. Particular énfasis fue puesto en la vida Cristocéntrica del Carmelo como una fraternidad orante. Nuestra fraternidad es a su vez un fruto y signo de nuestra oración y nuestro punto de contacto con el mundo.

La experiencia mistagógica del Tiempo Pascual proporcionó un modelo para los participantes mientras analizábamos la experiencia de los elementos de la espiritualidad Carmelita y cómo el Carmelo celebra y transmite su carisma y vida. Nuestra espiritualidad es expresada en la Liturgia, no sólo por lo que hacemos, pero por lo que Dios hace en el misterio y a través de la Liturgia. El Carmelo es una comunidad contemplativa en medio de la gente, y nos preguntaron cómo la contemplación, la oración, el silencio y la Lectio Divina pueden ser manifestados. La Eucaristía junto con la escucha de la Palabra han sido centrales en el Carmelo desde el mismo momento de nuestra fundación eremítica. Estas son los valores y maneras de oración que siempre estará en la raíz de la transmisión de nuestra identidad.

El último día de la conferencia fue dedicado al tema de la formación en el sentido más amplio del término. La Palabra de Dios es siempre formativa para los Carmelitas, y nos recordaron que meditar la Palabra es un elemento esencial de nuestro carisma e identidad Carmelita. A través de una profunda reflexión sobre la Regla de San Alberto, fuimos conducidos a un mayor entendimiento de cómo el Carmelita es llamado a vivir dentro de una comunidad y hacia el Señor por medio de un movimiento dirigido por la discreción, hacia un encuentro, una relación y una curación.

Desde el comienzo de la Conferencia y hasta el final, preocupaciones con respecto a una apropiada formación litúrgica en la Orden fueron expresados. Medios y procedimientos para abordar esta área de nuestra vida fue analizada. La necesidad por una formación litúrgica en nuestros noviciados y casas de estudios es crítica, al igual que ofrecer una formación permanente disponible para los miembros de la Orden. Estudios superiores en Liturgia, en el contexto de la tradición Carmelita, ciertamente parecen ser necesarios.

La Comisión para la Liturgia y la Oración debe ser elogiada por tomar la iniciativa en la organización de esta Conferencia. Así como la vida de oración de la Orden es vital, la esperanza de ver iniciativas similares propuestas para el futuro cercano. Ante todo, la Liturgia es oración, y el Carmelo es una escuela de oración siempre en la necesidad de una frescura e inspiración nueva y celo.

 

El Carmelo

Sassone, Roma, Italia

El 20 de abril de 2018

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



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