Skip to Content

Alegría en la comunidad contemplativa - Alegrarse en la belleza del Carmelo

Sept5 (261) (Medium).jpg

por Alegría en la comunidad contemplativa

Meditaba en la belleza y le encontré en el Carmelo… y allí había alegría.

Escuchar la Escritura

Estalle en flor y se regocije hasta lanzar gritos de júbilo. La gloria del Líbano le ha sido dada, el esplendor del Carmelo y de Sarón. Se verá la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. (Is 35,2).

Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia la salvación, que dice a Sión: “Ya reina tu Dios”. (Is 52,7).

Escuchar la Tradición Carmelitana

Y vámonos a ver en tu hermosura

Que quiere decir: hagamos de manera que por medio de este ejercicio de amor ya dicho lleguemos hasta vernos en tu hermosura en la vida eterna; esto es, que de tal manera esté yo transformada en tu hermosura, que, siendo semejante en hermosura, nos veamos entrambos en tu hermosura, teniendo ya tu misma hermosura; de manera que, mirando el uno al otro, vea cada uno en el otro su hermosura, siendo la una y la del otro tu hermosura sola, absorta yo en tu hermosura; y así, te veré yo a ti en tu hermosura, y tu a mí en tu hermosura; y así parezca yo tú en tu hermosura, y parezcas tú yo en tu hermosura, porque tu misma hermosura será mi hermosura; y así nos veremos el uno al otro en tu hermosura.  (San Juan de la Cruz, Cántico espiritual, 36,5).

Escuchar la Tradición de la Iglesia.

Es bueno que toda catequesis preste una especial atención al «camino de la belleza» (via pulchritudinis). Anunciar a Cristo significa mostrar que creer en Él y seguirlo no es sólo algo verdadero y justo, sino también bello, capaz de colmar la vida de un nuevo resplandor y de un gozo profundo, aun en medio de las pruebas. En esta línea, todas las expresiones de verdadera belleza pueden ser reconocidas como un sendero que ayuda a encontrarse con el Señor Jesús. No se trata de fomentar un relativismo estético, que pueda oscurecer el lazo inseparable entre verdad, bondad y belleza, sino de recuperar la estima de la belleza para poder llegar al corazón humano y hacer resplandecer en él la verdad y la bondad del Resucitado. Si, como dice san Agustín, nosotros no amamos sino lo que es bello, el Hijo hecho hombre, revelación de la infinita belleza, es sumamente amable, y nos atrae hacia sí con lazos de amor. Entonces se vuelve necesario que la formación en la via pulchritudinis esté inserta en la transmisión de la fe. (Evaangelii Gaudium, 167).

Para la reflexión

Recuerda alguna experiencia de belleza que haya suscitado en ti una sensación de belleza eterna y compártela con los demás.

Salmodia (de los Salmos 27, 50 y 96)

Una cosa pido al Señor, eso buscaré:

habitar en la casa del Señor por los días de mi vida;

gozar de la dulzura del Señor

contemplando su templo. Salmo 27,4

Desde Sión, la hermosa,

Dios resplandece. Salmo 50,2

Gloria y majestad lo preceden,

fuerza y esplendor están en su templo. Salmo 96,6

Oración

Padre celestial, te doy gracias por la presencia que revelas en tu creación y en la sabiduría de tu Verbo. Te pedimos que tu suave presencia en nuestras vidas, a través de la oración constante y del servicio al prójimo, nos revele toda la belleza de tu amor. Amén. 

Doxología

A Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que actúa en nosotros, a él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones y todos los tiempos. Amén. (Ef 3,20-21)

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



ocarmpage | by Dr. Radut