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Nosotros los Hermanos…

Nosotros, los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, estamos comprometidos en un proceso de auto examen y búsqueda para definir las características que,  entre tantos  carismas y vocaciones que existen,  dan a  nuestra familia religiosa su particular identidad dentro de la Iglesia.

(Constituciones Carmelitas)

Los Carmelitas...

Los Carmelitas se pusieron al servicio de la Iglesia de acuerdo con el  común ideal de las Órdenes Mendicantes, también conocidas como Órdenes de Fraternidad Apostólica. No obstante, conservaron sus rasgos distintivos del carisma original…

(Constituciones Carmelitas)

Quiero al Carmelo…

 “Quise el Carmelo en cuanto supe de él; descubro que todas las aspiraciones de mi corazón se cumplen en esta Orden.”

(Santa Therese de  Lisieux)

Nada te turbe...

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

(Teresa de Ávila)

Aquellos que entran en la Orden Carmelita…

 “Aquellos que entran en la Orden Carmelita no pierden a sus cercanos y seres queridos sino que los han ganado porque nuestra vocación es interceder a Dios por todos.”

(Edith Stein)

Soledad

Soledad - “Los valles solitarios son quietos, amenos, frescos, umbrosos, de dulces aguas llenos, y en la variedad de sus arboledas y suave canto de aves hacen gran recreación y deleite al sentido, dan refrigerio y descanso en su soledad y silencio. Estos valles es mi amado para mí. Las ínsulas extrañas.”

(Juan de la Cruz)

Suscribirse a Carmelitas son...
Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.