PARA QUE EL MUNDO CREA (Jn 17, 21)

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Author(s)/Editor(s): 
JOSEPH CHALMERS, O.Carm. y CAMILO MACCISE, O.C.D.
Sources: 
www.ocarm.org

Carta circular de
los Superiores Generales
JOSEPH CHALMERS, O.Carm.
y
CAMILO MACCISE, O.C.D.

PARA QUE EL MUNDO CREA
(Jn 17, 21)

 

Once años de diálogo y colaboración O.Carm - O.C.D.
Balance y Proyección

Queridos hermanos y hermanas en el Carmelo:

1. A un año del inicio del segundo sexenio del P. Joseph Chalmers al frente de la Orden del Carmen y a pocos meses del final del servicio del P. Camilo Maccise, O.C.D., como Prepósito General del Carmelo Teresiano, los dos hemos querido dirigidos una carta para celebrar y agradecer a Dios por el camino que hemos recorrido juntos los dos Consejos Generales en la búsqueda de diálogo y colaboración y para reflexionar sobre él.

Una colaboración pedida por la Iglesia

2. Vita consecrata, en la línea del Vaticano II,1 invita a los Superiores y Superioras de los Institutos religiosos a un constante diálogo "para promover el conocimiento recíproco, que es requisito obligado de una eficaz cooperación, sobre todo en el ámbito pastoral."2 Al mismo tiempo alienta "la fraterna relación espiritual y la mutua colaboración entre los diversos Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica" a partir de una fidelidad al propio carisma.3 Guiados por estas enseñanzas de la Iglesia y conscientes de que el diálogo y la colaboración intercongregacional son un signo de los tiempos, hemos tratado de abrirnos a los caminos del Espíritu. Un motivo adicional son nuestras raíces comunes: "pongan siempre los ojos en la casta de donde venimos, de aquellos santos profetas".4 "Tengamos delante nuestros fundadores verdaderos, que son aquellos santos padres de donde descendimos, que sabemos que por el camino de pobreza y humildad gozan de Dios".5

Origen y desarrollo

3. Después de varias conversaciones anteriores, el primer encuentro de los dos Consejos Generales tuvo lugar el 6 de diciembre de 1991. Fue verdaderamente una fecha histórica. Todo se desarrolló en un ambiente fraterno y sencillo. En una primera parte de la convivencia hubo una presentación mutua de las personas y de los trabajos que realizaban al servicio de sus respectivas Ordenes religiosas. En seguida se pasó a un intercambio de experiencias sobre el tema de las vocaciones, la formación, la nueva evangelización, el compromiso por la justicia y por la paz. La comida, junto con toda la comunidad de la Curia del Carmelo Teresiano, prolongó el ambiente de fraternidad que se había creado. Se decidió continuar los contactos para profundizar juntos temas diversos y para crear canales de mayor colaboración e intercambio, en el respeto de nuestras respectivas identidades y autonomías. Se acordó, finalmente, tener dos reuniones anuales: en mayo, en la Casa General O.Carm y en diciembre, en la Casa General O.C.D.
Así comenzó entre nosotros una etapa de acercamiento y colaboración que ya existía entre Ordenes y Congregaciones religiosas con ramas diversas, alimentadas por las mismas raíces y sostenidas por un tronco común, como las Ordenes de la Familia Franciscana. Hemos perseverado en este camino durante once años, a pesar de las dificultades. Al hacer un balance de lo que hemos recorrido queremos hacheros partícipes de lo que hemos vivido y señalaros algunas pistas para el futuro de nuestras relaciones y esfuerzos comunes.

I - Con la alegría de la esperanza
(Rom 12,12)

El trabajo de la caridad

4. Si bien, ya antes de que comenzaran el diálogo y la colaboración a nivel de Consejos Generales en diversas partes del mundo como España, Estados Unidos, Filipinas, Polonia, nuestras dos Ordenes religiosas tenían iniciativas comunes y buenas relaciones fraternas a niveles locales o provinciales, en otras, por el contrario, predominaban prejuicios mutuos que dificultaban el acercamiento y el intercambio. Ahora, en cambio, estos últimos se han ido superando y lo positivo en las relaciones ha ido creciendo.

5. En nuestros intercambios y diálogos hemos partido de la convicción de que somos Ordenes diversas pero que tenemos raíces comunes junto a la fuente de Elías en el Monte Carmelo. Desde el principio de la refundación teresiana hemos seguido por rutas diferentes el esfuerzo por vivir los valores de la espiritualidad carmelitana. Nuestra intención fue siempre la de profundizar lo que tenemos en común y respetar lo que nos distingue.
Como hemos dicho en nuestra carta común Para cruzar la Puerta Santa, escrita con ocasión del Gran Jubileo del año 2000:

"Hay puertas que no conseguimos atravesar con toda libertad y sinceridad: se trata de nuestra misma historia, de las relaciones pasadas y presentes entre los Carmelitas de la Antigua Observancia y los Carmelitas Teresianos. Se trata del influjo que susceptibilidades culturales y nacionales arrojan también en las relaciones entre nuestras Provincias y grupos de monasterios con motivo de diferentes tradiciones espirituales y sensibilidades ascéticas o aún simplemente de prejuicios y cerrazones entre personas individuales. Debemos hacer una relectura liberadora de ciertos episodios o documentos históricos menos auténticos o dominados por tensiones o poca comunión. Estamos llamados a dar testimonio de un diálogo de paz y de perdón recíproco, humilde y sincero; de una nueva época de fraternidad y convivencia de las diferencias. Las múltiples formas de diálogo, de comunión o de programación que se han realizado en este último decenio, deben continuar y hacerse más fecundas e involucrar a todas las personas y las instituciones. El nivel de la vida fraterna en comunidad será siempre el punto de arranque para un diálogo y para una comunión más amplia que puede y debe comprometer también a los laicos que desean participar de un modo más intenso en la espiritualidad y en la misión del Carmelo".6

Adelante con fe y confianza

6. A pesar de algunas dificultades decidimos con firmeza continuar el camino iniciado. Iluminados por la experiencia y las enseñanzas de San Pablo en relación a su ministerio aceptamos llevar nuestra misión en vasos de barro y buscamos, con la ayuda de Dios y el apoyo mutuo, no desmayar y tratar de vivir aquello que dice el Apóstol cuando exhorta a la comunidad de los romanos: "Vuestra caridad sea sin fingimiento; detestando el mal, adhiriendo al bien; amando cordialmente los unos a los otros; estimando en más cada uno a los demás; con un celo sin negligencia; con espíritu fervoroso; sirviendo al Señor; con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración" (Rom 12, 9-12). Nos animaba además el apoyo mayoritario que hemos encontrado en las dos Ordenes por nuestro trabajo en común.

Iniciativas de colaboración

7. La "alegría de la esperanza" era la de una esperanza activa y responsable. Por ello, desde el principio, procuramos crear un mínimo de iniciativas de colaboración e intercambio. Se nombraron dos comisiones mixtas O.Carm - O.C.D. Una para la espiritualidad y la otra para la formación. Decidimos intercambiar programas e iniciativas e invitarnos mutuamente para Congresos Internacionales organizados por una u otra Orden. Fue así como se llegó a la elaboración de un Diccionario Carmelitano de próxima aparición. Se organizaron encuentros de formadores y formandos de las dos ramas. También se llevó a cabo un Encuentro de Mariología a nivel internacional y un Encuentro de Psicólogos O.Carm y O.C.D. para examinar juntos las relaciones entre psicología y espiritualidad. En todos los Congresos internacionales de una Orden hubo siempre una presencia de la otra. A nivel latinoamericano, pero como iniciativa de los Consejos Generales, se creó una comisión teológica mixta (7 miembros de cada Orden) para reflexionar temas de espiritualidad carmelitana para América Latina. El Equipo se reúne cada año desde hace 8 años y ha publicado algunos libros con el fruto de su reflexión para encarnar en América Latina la espiritualidad del Carmelo y para presentar a sus santos y santas con un lenguaje inteligible para esos ambientes socioculturales y eclesiales.
También con ocasión de celebraciones o aniversarios de una u otra Orden hemos publicado cartas firmadas por los dos Superiores Generales y preparadas por los dos Consejos. Los Superiores Generales nos hemos invitado mutuamente a participar un día en los respectivos Capítulos Generales para una reflexión y para presidir la Eucaristía. Igualmente, en más de una ocasión, uno u otro ha dirigido algún curso o ha tenido una conferencia con ocasión de Definitorios extraordinarios o reuniones regionales.

II - Acuérdate de todo el camino
que Dios te ha hecho andar
(Deut 8,2)

8. En los últimos tres años hemos tenido dos encuentros significativos: el primero en el Monte Carmelo, Israel (1999) y el segundo en Aylesford, Inglaterra (2001). En ambas ocasiones convivimos los dos Consejos Generales durante una semana. Reflexionamos juntos y tomamos conciencia de los orígenes, del papel de María en el Carmelo y de las modalidades diversas con las cuales las dos ramas vivimos los elementos de la espiritualidad carmelitana.

Haciendo memoria histórica de los orígenes

9. El Encuentro del Monte Carmelo se tuvo al terminar el Definitorio Extraordinario O.C.D. en el mes de octubre de 1999. Durante una semana oramos juntos, visitamos los lugares bíblicos guiados por el libro escrito por cuatro Carmelitas Teresianos: Orar en Tierra Santa y reflexionamos sobre los remotos orígenes de la Orden y sobre la Regla. Recordamos a Elías, modelo inspirador de los primeros Carmelitas que en el siglo XII comenzaron a vivir en ese lugar y que recibieron de Alberto, Patriarca de Jerusalén, la Regla o "fórmula de vida". Visitamos las ruinas de Wadi-es-Siah y trajimos a la memoria la vida eremítico-cenobítica de "aquellos santos padres". Meditamos los valores fundamentales de la Regla, vistos hoy desde diversas perspectivas socioculturales y eclesiales, que son como ventanas diferentes que nos hacen descubrir su riqueza integral y actualidad para responder a los desafíos nuevos para nuestra vida carmelita encarnada en las diversas culturas. De ese modo, descubrimos el valor y la actualidad de la experiencia de quienes nos han precedido.

10. Tomamos también conciencia de que el proyecto de vida evangélico, sencillo y unificado de la Regla, está centrado en Jesucristo y en la comunión eclesial. Vimos cómo ofrece un proyecto estructurado para la persona: con Dios (oración), con los demás (actos comunitarios) y consigo mismo (interioridad y meditación personal). Notamos que cada una de nuestras dos Ordenes tiene además un acercamiento peculiar a la Regla a partir de diversas experiencias vocacionales a lo largo de los siglos. Por ejemplo, la experiencia de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz y la manera en la que ellos interpretan la Regla, son necesariamente asumidas por los Carmelitas Teresianos de una manera muy especial. En el espíritu de la multiplicidad de lecturas y relecturas de la Regla ellos encuentran acogida e influyen en todos los Carmelitas que ven en ellos las figuras en las cuales los frutos del Carmelo son más maduros. Fueron días de gracia en los que también examinamos con realismo a la luz de las circunstancias actuales algunos aspectos prácticos de nuestras relaciones.

11. Recordamos el paso de la Orden de Oriente a Occidente y su capacidad de adaptación a la corriente mendicante, sin olvidar los valores contemplativos y eremíticos de los principios. Constatamos en la memoria histórica la decadencia, los continuos movimientos reformadores, antes y después de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz y, finalmente, la "refundación" hecha por ellos, quienes en fidelidad creativa a las raíces del Carmelo lo abrieron a horizontes nuevos respondiendo así a los desafíos de su época. Partieron de una experiencia y la expresaron en sus escritos que iluminan el nuevo camino. Su influjo no quedó limitado a la nueva Orden sino que llevó sus frutos también a la rama antigua y, desde luego, a toda la espiritualidad cristiana.

Con María, la Madre de Jesús

12. Un año y medio después los dos Consejos Generales volvieron a encontrarse por una semana. Esta vez fue en Aylesford (Inglaterra), lugar ligado al acontecimiento del Escapulario carmelita. Allí la convivencia se centró, sobre todo, en la preparación de la Carta común de los dos Generales: Con María, la Madre de Jesús, con ocasión de los 750 años del Escapulario. La profunda devoción mariana de la Orden apareció como un elemento común fuerte en las dos Ordenes carmelitas. Tratamos de poner en diálogo nuestra herencia mariana con los desafíos de la Iglesia y del mundo de hoy. Pusimos de relieve que María, en el Carmelo es vista como Madre, Patrona, Hermana y Modelo. Presentamos el Escapulario como un signo que compromete e invitamos a todos los miembros de las dos Ordenes: religiosos, religiosas, laicos y Congregaciones asociadas a continuar celebrando el año mariano-carmelita que terminó con la audiencia en la Plaza de San Pedro, el 12 de septiembre de 2001, cuando el Papa coronó la imagen de la Virgen del Carmen.
Los dos encuentros nos ayudaron a recordar lo que Dios ha hecho con el Carmelo a lo largo de la historia y nos llevaron a proclamar nuestro "credo histórico" común y particular, al estilo del "credo histórico" del pueblo de Israel (cf. Deut 26,5-9).

III - Olvidando lo que dejamos atrás,
miremos hacia adelante
(cf. Filip 3,13)

Un balance positivo

13. En el último encuentro de los dos Consejos Generales, tenido este año 2002, hicimos un balance del camino recorrido hasta ahora en nuestro diálogo y colaboración. Vimos lo que hemos hecho hasta ahora y lo que nos queda por hacer. Hace un año comenzó un nuevo sexenio para la Orden Carmelita. Dentro de unos meses termina un sexenio para el Carmelo Teresiano.
Ante estas perspectivas, reafirmamos, en cuanto depende de nosotros, continuar adelante profundizando nuestra fraternidad y cooperación. Los conflictos y tensiones de la historia deben quedar atrás para abrirnos al futuro "hacia el que el Espíritu nos impulsa para seguir haciendo con nosotros grandes cosas".7
En el examen de lo realizado apareció claro que hemos crecido en comunicación y colaboración. También en las dos Ordenes han ido cayendo prejuicios mutuos y ha crecido la cooperación a niveles nacionales o regionales. Nos comprometimos a favorecer el crecimiento de iniciativas comunes, como el Instituto Carmelita en los Estados Unidos y otras que han ido surgiendo aquí y allá.

Nuevos desafíos

14. Al igual que la Iglesia y la vida consagrada en general debemos enfrentar los retos que nos presenta la realidad cambiante. Por eso, se requiere en un futuro próximo abrir más espacios de búsqueda y reflexión a nivel de Definitorios Generales. Hay que preguntarnos cómo vivir y transmitir hoy los grandes valores comunes de ambas Ordenes: la meditación "día y noche" de la Palabra de Dios, el "vivir en obsequio de Jesucristo", el testimoniar y transmitir una espiritualidad sólida con raíces bíblicas, renovar y actualizar la devoción mariana para que sea más bíblica, más antropológica, más litúrgica y más ecuménica. Juntos podemos discernir caminos para el diálogo interreligioso y para dar una respuesta de espiritualidad a la búsqueda de lo sagrado y a la nostalgia de Dios. Desde la experiencia del Dios de nuestro Señor Jesucristo estamos también llamados a un compromiso con la justicia, con la paz desde una opción preferencial por los pobres, "signo de autenticidad evangélica y estímulo de conversión permanente".8 Habría que examinar la posibilidad de iniciativas generales llevadas adelante con la mutua colaboración en el respeto de nuestras respectivas identidades. Una apertura a la colaboración con la gran Familia Carmelita en el mundo: religiosos, religiosas, laicos, Institutos afiliados tendría un efecto multiplicador para poner al servicio de la evangelización el carisma y la espiritualidad del Carmelo, que Dios nos ha dado para el servicio de nuestros hermanos y hermanas. Y esto lo debemos hacer a todos los niveles: desde la religiosidad popular hasta la reflexión teológica e interdisciplinar; desde el campo misionero hasta el académico.

Unidad en la diversidad

15. Al término de esta reflexión que os dirigimos, hermanas y hermanos, queremos dejar asentado lo que desde el principio, ha sido claro para ambos Consejos Generales y que muchos no han entendido o querido entender. Nos referimos a ciertos presupuestos necesarios para que el diálogo y la colaboración tengan bases sólidas y no lleven a la pérdida de la identidad propia de cada Orden.
Nunca hemos querido ni hemos hablado de una fusión jurídica. Pensamos que la diversidad es una grande riqueza para las dos Ordenes. En el respeto de nuestras respectivas autonomías y de nuestros espacios propios, sin confusión ni ambigüedades, hemos querido solamente abrirnos a las interpelaciones del Espíritu en los signos de los tiempos y a las invitaciones de la Iglesia a la comunión y colaboración entre los diversos Institutos: "El sentido eclesial de comunión alimenta y sustenta también la fraterna colaboración entre los diversos Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Personas que están unidas entre sí por el compromiso común del seguimiento de Cristo y animadas por el mismo Espíritu, no pueden dejar de hacer visible, como ramas de una única Vid, la plenitud del Evangelio del amor."9
La reciente Instrucción de la Congregación para los Institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, hace esta llamada a la comunión, invitando todas las Ordenes en la Iglesia a descubrir las raíces comunes evangélicas para llegar al carisma mejor, es decir a la caridad.10 Y esto vale aún más cuando los Institutos tienen, como en nuestro caso, raíces comunes.

Conclusión: Abiertos al Espíritu en el discernimiento de la fe

16. Hermanas y hermanos, antes del Capítulo General del Carmelo Teresiano hemos querido dirigirnos a vosotros para compartir la experiencia de un itinerario iniciado hace once años. Si la comunión y la fraternidad son señales de la presencia del Espíritu, podemos aseguraros que El ha estado presente entre nosotros. Hacia dónde nos conducirá el Espíritu no lo sabemos, pero tenemos la seguridad de que El conduce nuestra marcha. "El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu" (Jn 3,8).
Tenemos una firme esperanza de que el diálogo entre las dos Ordenes continúe a todos los niveles. Esto ayudará a todos los y las Carmelitas a conocer con profundidad la historia y la espiritualidad del Carmelo para bien de toda la Iglesia. Nosotros hemos tratado de responder a los retos del momento presente. Tocará a las nuevas generaciones discernir en la fe la dirección del Espíritu.
En su Carta Apostólica al final del Año Jubilar, Juan Pablo II anima a vivir en la Iglesia un espíritu de comunión y señala algunas pistas que pueden servirnos:

"Espiritualidad de la comunión es también la capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un "don para mí", además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente. En fin, espiritualidad de la comunión es saber "dar espacio" al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cf. Ga 6,2)".11

Que "la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros" (2 Cor 13,13).

Roma, Navidad 2002 - Año Nuevo 2003
P. Joseph Chalmers, O.Carm. Prior General

P. Camilo Maccise, O.C.D. Prepósito General

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Notas

1. Cf. PC 23.
2. VC 50.
3. Ib. 52.
4. Fund. 29,33.
5. Id. 14,4.
6. Para cruzar la Puerta Santa, 31; cf. VC 54.
7. VC 110.
8. VC 82.
9. VC 52.
10. Cf. Caminar desde Cristo, 30.
11. Novo Millennio Ineunte, 43.