CON MARÍA LA MADRE DE JESÚS (Hechos 1, 14)

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Author(s)/Editor(s): 
Joseph Chalmers, O.Carm., Prior General Camilo Maccise, OCD, Superior General
Sources: 
www.ocarm.org

Carta de
los Superiores Generales
JOSEPH CHALMERS, O.Carm.
y
CAMILO MACCISE, O.C.D.
con ocasión del
750° Aniversario del Escapulario del Carmen


CON MARÍA
LA MADRE DE JESÚS
(Hechos 1, 14)

La Virgen en la vida del Carmelo

  1. Recibimos con suma alegría la carta de Su Santidad el Papa Juan Pablo II acerca del lugar que ocupa Nuestra Señora en el Carmelo. Inspirándonos en el mensaje del Papa, nosotros también queremos compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la importancia de María en la espiritualidad carmelitana.
  2. La Virgen María, nuestra Madre, Patrona y Hermana, es, sin lugar a duda, uno de los mayores dones que hemos recibido de Dios y que compartimos con la Iglesia. Ella es parte esencial de nuestra herencia. Hay una preocupación generalizada en todas las ramas de nuestra familia carmelitana de renovar la teología y la espiritualidad, la devoción y el amor hacia María. Durante muchos siglos, nuestra devoción y el amor para con ella se ha centrado en el Escapulario marrón del Carmelo. Nuestros frailes y hermanas mayores recordarán la celebración, en 1951, del 700 aniversario del Escapulario, caracterizado por una cálida recomendación del Papa Pío XII en la carta que remitió a los Superiores Generales de las Ordenes, Neminem profecto latet. Es justo que, cincuenta años más tarde, reflexionemos nuevamente acerca de los dones de María al Carmelo y examinemos lo que hoy significan para nosotros y para la Iglesia.
  3. Somos muy conscientes de la difusión del Carmelo en todo el mundo. Se encuentra establecido firmemente en los cinco continentes, cada uno con su historia y cultura propias. Por supuesto, la manera en que se entiende a la Madre de Dios vara según el país, as como, en el pasado, ha sido diversa de un siglo a otro. Reconocemos que solo podemos proporcionar algunas ideas centrales y pautas, dejando a otros la tarea de reflexionar sobre nuestra herencia en la respectiva cultura y compartirlo en la Iglesia local.

Una herencia en diálogo

  1. "Las distintas generaciones del Carmelo, desde los orígenes hasta hoy, han tratado de plasmar la propia vida sobre el ejemplo de María".1 Cada generación tiene la responsabilidad no solo de vivir la herencia del Carmelo, sino también de enriquecerla y comunicarla. Una herencia es algo vivo que ha de exponerse al mundo real y presentarse en la verdadera experiencia de la Iglesia. La vida carmelitana debe estar en constante diálogo con el presente y con el pasado. De hecho, se deben preservar las riquezas de nuestra tradición, pero de tal manera que sean relevantes y significativas para el presente. Invitamos a todos los carmelitas a aprovechar la oportunidad de volver a visitar nuestro pasado, pero mediante preguntas que dimanen de nuestra lectura de los signos de los tiempos y de los lugares.


I. TEMAS MARIANOS CENTRALES

  1. El Carmelo ve a María como Madre, Patrona, Hermana y Modelo, esto último se asocia particularmente con la consideración de María como Virgen Purísima. Estos no son meros títulos o temas devocionales. De alguna manera, reflejan la experiencia de las Ordenes Carmelitas a lo largo de muchos siglos. Invitamos a todos los carmelitas a volver a considerar el testimonio de quienes nos han precedido y a examinar cómo podemos compartir estas riquezas entre nosotros y con la comunidad carmelitana en general.

Madre

  1. Cuando los primeros carmelitas llegaron por primera vez a Europa, la idea de María como madre espiritual haba sido generalmente aceptada según los sermones del cisterciense Guerric d'Igny (+ 1157). Los carmelitas tomaron inmediatamente este tema invocándola como su Madre y la Virgen, como en Flos Carmeli: Madre ternísima, que no conoció varón.2 Ya en la palabra "Madre" hay una idea esencial en nuestra herencia, es decir, la relación con María en este caso como sus hijos e hijas. El título de Madre fue muy favorecido en la Orden, con el título Madre y hermosura del Carmelo, haciendo eco a Isaías 35:2, empleándose en la liturgia del período medieval tardío.
  2. Todos los santos carmelitas han tomado este tema de María como madre.3 Sta. Teresa de Lisieux declaró memorablemente: "Ella es más Madre que Reina."4 Durante muchos siglos, la liturgia carmelitana ha demostrado especial afecto por la escena evangélica al pie de la cruz (Jn 19:25-27), donde María, se convierte en la Madre asociada a su ofrecimiento, donándose a todos los hombres en la entrega que el mismo Jesús hace de Ella a su discípulo predilecto.5
  3. Viendo a María como Madre, nos sentimos animados a reflexionar acerca de nuestra relación con ella: nos cuida como Madre, la amamos y respetamos como hijos e hijas. Además, si vemos a María como Madre, estamos encaminados hacia su Divino Hijo y vivimos en obsequio de Él. 6 Desde los primeros tiempos, los Padres de la Iglesia han comprobado que una Mariología correcta sirve para garantizar una Cristología correcta.
  4. Nuestra visión de María como Madre y Hermosura del Carmelo puede ser un don importante a toda la Iglesia. Hace más de un cuarto de siglo, el Papa Pablo VI invitó a los teológos a ver el camino de belleza como un auténtico enfoque de María.7 En un mundo donde hay tanta aflicción y fealdad estamos invitados a mirar hacia arriba y reposar en la contemplación de la belleza de María, pues ella es el "signo de Dios en favor de la Iglesia en sus comienzos, y la promesa de su perfección como esposa de Cristo, radiante de belleza.8 Alentamos a nuestros teólogos a que reflexionen más sobre este ámbito un tanto descuidado de la Mariología carmelitana.

Patrona

  1. El título de Patrona del Carmelo tiene una larga historia en la Orden. La dedicación a María de la primera capilla en el Monte Carmelo, en el medio de las celdas, es ciertamente una indicación de su patronazgo, que en la época feudal señalaba relaciones y servicios recíprocos. Desde su llegada a Europa, que comenzó aproximadamente en 1230 y durante los siguientes 150 años, el Carmelo tuvo un existencia un tanto precaria. En ese período, los frailes aprendieron a confiar en el auxilio y protección de María. Se encomendó a Ella la supervivencia misma de la Orden, y los hermanos tenían confianza en su protección y cuidado. En los últimos decenios del siglo XIII, hallamos la idea de que la Orden carmelita fue especialmente fundada para la honra y gloria de María. 9
  2. Aunque el lenguaje del patronazgo no halle ecos inmediatos en algunas de las culturas donde está ahora implantado el Carmelo, la realidad forma parte de nuestra rica vida mariana. El patronazgo implica una relación recíproca. Sabemos de la premura de María para con la Iglesia, con el Carmelo y con nosotros. Tales verdades son para nosotros fuente de confianza y de esperanza. Pero el patronazgo nos recuerda nuestra respuesta: estamos para venerar, servir y amar a nuestra Madre y Patrona. Las Constituciones primitivas de las cuales existen copias10 y los ordinales11 son muy específicos en mostrar maneras para venerar a María mediante gestos, oraciones y celebraciones. 12 Desde el siglo XIII tenemos la recitación frecuente de las antífonas Salve Regina y Ave Maris Stella. 13 Pronto, la Estación del sábado ocuparía un lugar preeminente entre las devociones marianas de la Orden. En la época medieval, también existía la práctica de celebrar muchas misas votivas en su honor. Todo ello son indicaciones de las maneras en que los Carmelitas veneraban a su Patrona.
  3. Será un reto para las comunidades locales dar con expresiones apropiadas de su relación con María para ellos y los demás en la Iglesia. De esta manera, se destacará en nuestra época la realidad del patronazgo, si no la palabra misma.

Hermana

  1. Cuando los hermanos ermitaños llegaron a Europa del Monte Carmelo, fueron llamados por el pueblo y los papas se refirieron a ellos como los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo. Aunque ello, en el comienzo, habría significado su origen, y otras órdenes de esa época también se consideraban hermanos de María, los Carmelitas de entonces trataron de sacar del título la conclusión de que si ellos son hermanos de María, ella es con seguridad su Hermana. Arnoldo Bostio (+ 1499), que sintetizó nuestra tradición temprana escribió: "El humilde hermano del Carmelo puede exultar y cantar con gozo: 'Ved! La Reina de los cielos [es] mi hermana; Puedo actuar con confianza y sin miedo'." 14
  2. Aunque el título de Hermana nunca se usó tan ampliamente como los títulos de Madre y Patrona, es importante observar que el Papa Pablo VI lo empleó cuando habló de todos nosotros como hijos de Adán que teníamos a María como Hermana. 15 A primera vista, el título parecería tener tres grandes ventajas para la reflexión carmelitana contemporánea. Asume la idea, que también existe en Patrona, del tierno cuidado de María y de las fáciles e íntimas relaciones entabladas entre los Carmelitas y la Madre de Dios. Presenta a María como nuestra hermana mayor, que nos precede en el viaje hacia la madurez en la fe. Además, en algunas culturas, la idea de María como Madre espiritual es difícil para algunos pueblos; el título de María como Hermana puede ser más atractivo para ellos. La condición de hermana de María es una idea que sepuede compartir con una gran parte de la Iglesia.

Modelo y Virgen Purísima

  1. La noción de María como modelo en su condición de discípulo es muy antigua en la Iglesia. Se encuentra en todas las épocas de la historia del Carmelo. Nuestros autores antiguos y modernos procuran demostrar que María es modelo precisamente para nuestra vida de carmelitas. Así pues, John Baconthorpe (+ ca. 1348) escribió un comentario sobre la Regla carmelitana, de la que sacó la similitud entre la vida de María y la del carmelita.16 En una época, esta conciencia del lazo entre María y el Carmelo se desarrolló en representaciones artísticas, por lo que se representa a María vestida con un hábito carmelita.
  2. María es el ejemplo para el Carmelita, especialmente como Virgen Purísima: Virgo Purissima. Disponemos de abundante reflexión sobre este título. La capa blanca es un signo de nuestra imitación de María. La bien conocida dedicación de los Carmelitas a la Inmaculada Concepción y la defensa de esta verdad integran también el amor del Carmelo hacia la Virgen. Pero su pureza no se limita estrechamente a la castidad o al celibato. María es la pura, de un corazón indiviso, total apertura a Dios (el modelo supremo de vacare Deo). De hecho, la doble meta del Carmelo, como se expresa en el antiguo documento de El Instituto de los Primeros Monjes, puede hallar en María su más completa realización. 17
  3. Hay innumerables textos carmelitas en los que se muestra a María como el espejo perfecto de su ideal contemplativo y como modelo de docilidad al Espíritu Santo. 18
  4. Para el B. Tito Brandsma: María es el dechado de todas las virtudes y, por lo tanto, dos veces nuestra Madre. Su vida es un espejo en el que podemos ver cómo debemos estar unidos con Dios. 19
  5. Desde el los tiempos del Vaticano II se nos ha incentivado para buscar una devoción a María que esté sólidamente basada en la Sagrada Escritura. 20 Si, en el pasado, escritores y predicadores carmelitas tendían a centrarse en lo milagroso y lo extraordinario, nosotros también tenemos en nuestra tradición viva una sobriedad mediante la cual podemos dar a nuestros contemporáneos una imagen vital y, sobre todo, bíblica de María. A Sta. Teresa de Lisieux no le atraían en modo alguno pensamientos de María que no se basaran en la verdad. Afirma que si hubiese podido predicar un sermón sobre María, Ante todo, hubiera hecho ver qué poco se conoce su vida. 21 Poco antes de ello, había entregado sus profundos pensamientos sobre María en su poema Por qué te amo, María 22, en el que considera con amor su vida como nos la escriben las Escrituras.
  6. Los temas carmelitas centrales que estamos considerando son muy importantes para un correcto entendimiento del Escapulario carmelitano, que ahora abordamos.


II. EL ESCAPULARIO DEL CARMEN

  1. Toda revitalización del Escapulario carmelitano exige que lo consideremos en el contexto más extenso de la relación del Carmelo con María. Según nuestros santos, es importante una intimidad personal con la Madre de Dios y un compromiso de tomarla como modelo del discipulado cristiano. Los temas principales de Madre, Patrona, Hermana y Ejemplar nos pueden llevar a un conocimiento más profundo de María y a una relación más entrañable con ella. Sólo desde esta perspectiva se puede considerar el Escapulario como un signo que favorece el crecimiento espiritual en la vida cristiana.

Orígenes del Escapulario

  1. Debe continuar en nuestras Órdenes la erudición histórica de cada aspecto del Escapulario. Sin embargo, independientemente de cualesquiera conclusiones futuras que se hagan, podemos y, de hecho, debemos tener confianza en el valor de este antiguo símbolo, que se basa en una tradición venerable. 23 Lo que los Carmelitas han de hacer es dar con una manera de presentar el Escapulario tanto para quienes están convencidos de la historicidad de la visión como para quienes no consideran que haya una prueba histórica irrefutable. La verdad central de la historia de la visión es la experiencia vivida del Carmelo: María, su Patrona, la ha protegido y garantizado su perseverancia; la oración de María es poderosa para asegurar la vida eterna.

Un sacramental de la Iglesia y un signo sagrado

  1. El acto principal de la Iglesia institucional con respecto al Escapulario es su aprobación a lo largo de los siglos, incluido el más reciente Rito de la Bendición e imposición del Escapulario de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo. 24 Con el significado espiritual de las gracias anexas al Escapulario existen también las obligaciones asumidas a través de este signo de devoción a la santa Virgen. 25 "La devoción a nuestra Señora no puede limitarse a oraciones y obsequios en su honor en algunas circunstancias, sino que debe constituir un 'hábito', es decir, una orientación permanente de la propia conducta cristiana, entretejida de oración y vida interior, mediante la frecuente práctica de los Sacramentos y el concreto ejercicio de las obras de misericordia espirituales y corporales". 26
  2. Se describen los sacramentales como signos sacros; por lo tanto, pertenecen al mundo del símbolo y del significado. En nuestra sociedad contemporánea se suele decir que hay una crisis del simbolismo religioso; al mismo tiempo, nuestras sociedades pueden ser movidas por un simbolismo secular. Las banderas nacionales, por ejemplo, tienen un profundo sentido para muchas personas. Los símbolos son cosas materiales o imágenes que nos indican un significado que los trasciende. Muy a menudo, su significado o lo que nos sugiere residen en su poder de interpelarnos a varios niveles: no sólo comunican alguna información, sino que nos tocan a nivel de los sentimientos. En los símbolos podemos hallar tanto el crecimiento como el declive. Los símbolos religiosos pueden degenerar en lo mágico, si ya no se transmite su significado espiritual o teológico; así pues, se reducen a algo como un amuleto que puede traer buena suerte.
  3. Los símbolos vivos necesitan una continua revitalización. Para nosotros hay cuatro etapas en la vida de un símbolo. Hay una experiencia causal, que da lugar al símbolo. Para nosotros esto implicaba el sentido de la protección de María para los Carmelitas y el poder de su intercesión para nuestra salvación. En segundo lugar, hay una fase de dogma o reflexión sobre el símbolo. El Carmelo consideró mayormente el Escapulario en términos de su entendimiento de María como Patrona, la que cuidaba de sus Hermanos, que, a su vez, la servían. En este período de reflexión, se consideró que la premura de María iba más allá de la muerte y que tenía que verse especialmente en su solicitud por nuestra salvación y por nuestra rápida liberación del Purgatorio. Una tercera etapa en la vida de los símbolos se encuentra cuando se pierde el contacto con la experiencia original. En este tiempo, o se ignora el símbolo, o se ve con escepticismo, mientras otras personas se aferran ciegamente al símbolo con una suerte de fideismo, que no tiene en cuenta su origen o significado. Esta última etapa puede ser muy cercana a la magia. Así pues, en tiempo de escepticismo es menester una reconstrucción reflexiva del símbolo. Esta cuarta etapa es una tarea para toda generación. Necesitamos ver el Escapulario dentro de toda la espiritualidad carmelitana, y especialmente en relación con los principales temas marianos.
  4. En particular, tal reflexión y reconstrucción del símbolo del Escapulario supone que reflexionemos y hagamos nuestro el hecho de que María es nuestra Patrona, que cuida de nosotros como Madre y Hermana. Nuestra Madre nutre la vida divina en nosotros y nos enseña el camino hacia Dios. Nuestra Hermana camina con nosotros en el viaje de transformación, invitándonos a hacer nuestra su propia respuesta Hágase en mí según tu palabra (Lucas 1:38). Sin embargo, el Patronazgo es una relación en dos sentidos. Recibimos el cuidado de María; en respuesta estamos llamados a imitarla y a venerarla mediante nuestra fidelidad a su Hijo.

El hábito de María

  1. El Escapulario es esencialmente un "hábito". Los que lo reciben están agregados o asociados en varios grados respecto al Carmelo que está dedicado al servicio de nuestra Señora para el bien de toda la Iglesia. 27 Podemos profundizar nuestra apreciación de este don mediante la reflexión acerca del significado de las prendas y ropa en la Biblia. Necesitamos ropa para protegernos contra los elementos (véase Eclo. 29:28); es una bendición de Dios (véase Deut. 0:18; Mat. 6:28-30); simboliza todas las promesas divinas de restauración (véase Bar. 5:1-4). Por último, hemos de estar revestidos de inmortalidad (véase 2 Cor 5:3-4). Pero, entre tanto, hemos de estar revestidos de lo nuevo (véase Col. 3:10); de hecho, hemos de estar vestidos de Cristo (véase Rom. 13:14). Por nuestra Regla recordamos que hemos de estar revestidos de la armadura de Dios. 28 Esta armadura es casi totalmente defensiva, la única arma ofensiva es la espada de la Palabra de Dios (véase Ef. 6:17). Así pues, el Escapulario visto como prenda nos recuerda nuestra vestimenta bautismal en Cristo, nuestra dignidad como miembros del Carmelo de María y nuestra invulnerabilidad cuando llevamos la armadura de Dios.
  2. A fin de apreciar el Escapulario, es menester volver la mirada hacia nuestra tradición y mirar alrededor de nosotros y considerar las sensibilidades contemporáneas y componentes culturales. La prenda de María es un tema rico en la espiritualidad de las Iglesias tanto oriental como occidental. En Oriente, el velo o manto de María es un signo de su protección; en Occidente, el hábito de María es un signo de pertenencia a ella. Ambos aspectos se combinan en la reflexión de Sta. Teresa Benedicta de la Cruz: Edith Stein. Ella habla del santo hábito de la Madre de Dios, el escapulario marrón y dice que el 16 de julio damos gracias a nuestra querida Señora por habernos vestido con la prenda de salvación, un signo visible de su protección maternal. 29 S. Teresa de Jesús se refiere varias veces al "hábito de María." 30 Se deleita relatando la trampa que la Virgen le tendió al P. Gracián para darle su hábito, 31 y observa Es su costumbre favorecer a los que de ella se quieren amparar." 32
  3. De su profundo conocimiento de que el hábito del Carmelo es el de María, Sta. Teresa de Jesús deduce las implicaciones concretas para la vida de sus miembros, e.g. Todas las que traemos este hábito sagrado del Carmen somos llamadas a la oración y contemplación, 33 y a la humildad. 34 Resultaría fácil multiplicar tales referencias de los santos y escritores espirituales del Carmelo en cuanto al hábito carmelitano. 35
  4. Nuestra tradición demuestra la más firme convicción de que el hábito y el Escapulario no tienen efecto salvífico a no ser que veamos su significado como el hábito de María que nos afilia a la Familia carmelitana, y vivamos en conformidad con su ejemplo. Las verdades centrales que han de ponderarse incluyen la protección de María, su intercesión a la hora de nuestra muerte y después de ésta. De nuestra parte se requiere una relación filial, o una que exprese que somos sus hermanos y hermanas y que estemos entregados a su servicio para la gloria de su Hijo. El Escapulario es un signo que nos lleva hacia tales relaciones.
  5. En el contexto moderno, María nos muestra cómo escuchar la Palabra de Dios en las Escrituras y en la vida misma, cómo estar abiertos a Dios y cercanos a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas en un mundo donde la pobreza en sus muchas formas les arrebata su dignidad. María también nos muestra el sendero de la mujer hacia Dios y nos acompaña como mujer que es el icono de la ternura de Dios, una mujer que tuvo que afrontar muchas pruebas, a fin de cumplir la vocación que Dios le dio. 36 Es el signo de libertad y de liberación para cuantos en su opresión claman a Dios. 37 De nuestra parte, el Escapulario es una expresión de nuestra confianza en el cuidado de María. Muestra nuestra voluntad de ser testigos de nuestra adopción bautismal y de ser sus hijos e hijas, hermanos y hermanas, así como nuestro deseo de estar revestidos de sus virtudes, de su espíritu contemplativo y de su pureza de corazón. Así, revestidos por ella, nosotros, como ella, reflexionamos la Palabra y demostramos que somos discípulos de su Hijo en nuestra dedicación a las obras del Reino de Dios: verdad y vida, santidad y gracia, justicia, amor y paz. 38
  6. Si en nuestra tradición un significado esencial del Escapulario es el de estar revestidos por María con su hábito, necesitamos garantizar que el alistamiento se considere verdaderamente una investidura. Se ha de reflexionar más acerca de este ámbito.

El escapulario y el ofrecimiento

  1. Cuando renovó la consagración del mundo a María, en la fiesta de la Anunciación, el año 1984, el Papa Juan Pablo II empleó la palabra ofrecimiento. En otras oportunidades , ha hablado de pertenecer a María, entrega, recomendación, servicio y ponerse en sus manos. En el Carmelo de María, podemos ver que esta entrega confiada es algo muy particular y que hay una llamada a la contemplación y la oración. Aunque la consagración o entrega a María puede ser muy útil cuando se presenta el Escapulario, se han hallado muchas otras maneras en todo el Carmelo. Muchos hablan del Escapulario en el contexto de la evangelización. La aceptación del Escapulario puede ser un punto crucial en la historia de la conversión de individuos y de comunidades. El Escapulario también puede verse en el rico contexto de piedad popular, que aprobó el Papa Paulo VI en su exhortación apostólica sobre la evangelización, Evangelii nuntiandi, 39 y que recomendó la Conferencia Latinoamericana de Obispos (CELAM) en Puebla (1979).40 Quienes llevan el Escapulario expresan que no son autosuficientes, y que necesitan la ayuda divina, que, en este caso, la buscan mediante la intercesión de María. Mediante el Escapulario llegan a ella, que ocupa en la santa Iglesia el lugar más alto, después de Cristo, y a la vez el más próximo a nosotros. 41

Un tesoro familiar

  1. Por lo que hemos considerado, es obvio que el Escapulario es uno de los tesoros de la Familia Carmelitana. Cuando hablamos del Escapulario debemos poner de relieve la pertenencia a la gran Familia del Carmelo. No sería apropiado enrolar gente con el Escapulario sin una explicación detallada de lo que están recibiendo. Habida cuenta de que el Escapulario es un símbolo, su significado ha de señalarse cuidadosamente. En particular se debe destacar que quien lo lleva debe tener una relación con María, además de esperar favores de ella. Si estamos revestidos del hábito de María, hemos de esforzarnos también para estar revestidos de sus virtudes. El escapulario es uno de nuestros medios para dirigir a las personas hacia María y, por lo tanto, a su Hijo.


III. CONCLUSIÓN

  1. Dado que el Carmelo celebra este año el Escapulario, es una oportunidad para que todos nosotros reflexionemos nuevamente acerca de este don y de su significado. Hay un rico pluralismo en el Carmelo, que permite diferentes expresiones de nuestra herencia mariana. Todos los Carmelitas han de afrontar el reto -y tendrán, con seguridad, el don del Espíritu Santo- de inculturar el carisma y la herencia del Carmelo. Sólo podemos pedir a nuestros frailes, a las comunidades de nuestras monjas y hermanas y a los laicos que piensen orantemente y con creatividad sobre el don del Escapulario. Ante todo, debemos intentar vincular el Escapulario a la herencia mariana que hemos recibido y al servicio contemplativo y activo de la Iglesia.
  2. Que María, nuestra Patrona, Madre y Hermana, nos cubra con el manto de su especial protección , a fin de que, vestidos con su hábito, seamos llevados a la montaña sagrada, Cristo nuestros Señor, en cuyo obsequio vivimos.

 
16 de mayo de 2001
Fiesta de San Simón Stock, Aylesford, Inglaterra

Joseph Chalmers, O.Carm., Prior General
Camilo Maccise, OCD, Superior General

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Notas

  1. Carta del Papa Juan Pablo II, 25 Marzo 2001, No. 2
  2. "Madre amable, mujer sin mancilla." Este himno es conocido en el Carmelo por lo menos desde finales del siglo XIV.
  3. S. Teresa de Avila eligió a María para ser su madre, cuando a la edad de doce años perdió a su madre natural: "Como yo comencé a entender lo que había perdido, afligida fuime a una imagen de nuestra Señora y supliquéla fuese mi madre, con muchas lágrimas. Paréceme, que aunque se hizo con simpleza, que me ha valido; porque conocidamente he hallado a esta Virgen soberana en cuanto me he encomendado a ella y, en fin, me ha tornado a sí." (Vida 1,7). Ed. Monte Carmelo. El Ven. Miguel de S. Agustín escribió: "el que ama a María con un constante ejercicio adquiere el hábito o práctica de tenerla como amorosa Madre presente en la mente, para que todos sus pensamientos y afectos terminen en ella y en Dios, y la persona no olvide ni a la amorosa Madre ni a Dios. (De vita mariae-formi et mariana in Maria et propter Mariam, ch. 2.)
  4. Derniers entretiens/Ultimas Conversaciones 21.8.3.
  5. Carta del Papa Juan Pablo II, 25 Marzo 2001, No. 3.
  6. Regla 2.
  7. Acta Apostolicae Sedis 67(1975) 338.
  8. Misal Romano, Prefacio de la Inmaculada Concepción.
  9. Carta del Prior General Pierre de Millau al Rey Eduardo I de Inglaterra en A. Staring, ed., Medieval Carmelite Heritage (Rome: Carmelite Institute, 1989) 45, 47. Este volumen está en MCH.
  10. London 1281—AOC 15(1950) 203-245; Bordeaux 1291—18 1953 123-185; Barcelona 1324, MCH 20-112.
  11. Antiquum ordinis carmelitarum ordinale, saec. XIII. Ed. Patrick de St. Joseph - Études carmélitaines (1912-1913) y Ordinale de l’Ordre de N.-D du Mont Carmel por Sibert de Beka. Ed. B. Zimmerman (Paris 1910).
  12. Había también algunas antiguas oraciones frecuentemente usadas en nuestras comunidades, especialmente en nuestra liturgia, que se refieren a la intercesión de María y a la ayuda para la salvación: Ruega por nosotros, oh Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de las promesas de Cristo. Ver Constituciones de 1294, rúbrica 40; Te rogamos, Señor, concedas a tus hijos perfecta salud de alma y cuerpo, y por la intercesión de la gloriosa y bienaventurada siempre Virgen María nos veamos libres de las tristezas presentes y gocemos de las alegrías eternas. Ver Constituciones de 1281 ; La oración, Protege, con su alusión al patronazgo, se cambió enseguida: Protege, Oh Señor, a tus siervos con el auxilio de la paz, y confiando en la protección de la Bienaventurada Virgen María, líbrales de todos los enemigos.
  13. Ver Patricio de S. José, Antiquum ordinis carmelitarum ordinale saec. XIII (Tamines: Ducolot-Roulin, 1912) = Études carmélitaines (1912-1913), rúbrica 13; Constituciones de 1324 rúbrica 3/6; Ordinaire de l’Ordre de Notre-Dame du Mont Carmel por Sibert de Beka, editado por B. Zimmerman (Paris: Picard, 1910) 5.
  14. De patronatu # 1533
  15. cf.. Pablo VI, Exhortación, Marialis cultus n.37.
  16. MCH 193-199.
  17. "En cuanto a esa vida, podemos distinguir dos metas, una de las cuales la podemos conseguir, con la ayuda de la gracia de Dios, a través de nuestros propios esfuerzos y una vida virtuosa. Esto es el ofrecer a Dios un corazón santo y puro de toda mancha actual de pecado. Esto lo conseguiremos cuando seamos perfectos y nos escondamos junto al torrente de Querit (ver 1 Re 17:2-4) - esto es en la caridad... El otro propósito de esta vida es algo que sólo la bondad de Dios puede derramar sobre nosotros: es decir, gustar en nuestros corazones y experimentar en nuestras mentes, no sólo después de la muerte sino también durante esta vida mortal, algo del poder de la divina presencia, y la felicidad de la gloria celeste". Institutio primorum monachorum 1:2 Texto inglés en B. Edwards, trad. y ed., The Institute of the First Monks (publicación privada de Carmelite Friars, Boars Hill, Oxford, 1969) 3-4.
  18. "Tales eran la oración y las obras de la gloriosísima Virgen nuestra Señora, la cual, estando desde el principio levantada a este alto estado, nunca tuvo en su alma impresa forma de alguna criatura, ni por ella se movió, sino siempre su moción fue por el Espíritu Santo". S. Juan de la Cruz, Subida del Monte Carmelo 3:2,10. Una de las más elocuentes celebraciones de la pureza de la Virgen la encontramos en S. María Magdalena de Pazzi, como por ejemplo su desarrollo de María como el Templo de Jesús: su pavimento fue su humildad, sus paredes las virtudes cardinales que brillaron en ella: "Entonces me parecía que la plataforma de este templo fue su elevada mente y su iluminado entendimiento, quiero decir de la Virgen María. Había también un altar; y éste yo entendí, era la voluntad de la Virgen. Y el mantel del mismo altar era su purísima virginidad. Y el ciborio, donde Jesús está, era el corazón de la Virgen. Y ante el mismo altar ví siete lámparas encendidas, que yo entendía eran los siete dones del Espíritu Santo, todos los cuales estaban en ella perfectamente. Y en el dicho altar había doce hermosísimos candelabros, que yo entendía eran los doce frutos del Espíritu Santo que estaban en esta Virgen.", Cuarenta Días 14.
  19. Cf. B. Tito Brandsma, Conferencia en el Congreso Mariano de Tangerloo, Agosto, 1936: Carmelite Mysticism, Historical Sketches, Chicago, 1936, Conferencia IV, 52-53. "No deberíamos pensar en imitación sin pensar en unión, ni en unión sin el pensamiento de imitación. Cada uno fluye hacia el otro, aunque uno u otro puedan estar más marcados en un particular momento. Necesitamos mantener ambos unidos en una unidad armónica. Si queremos conformarmos a María para gozar plenamente una relación con Dios según su ejemplo, debemos ser otras Marías. Debemos permitir que María viva en nosotros. María no debe estar fuera del Carmelita, que debería vivir una vida como la de María, viviendo con, en, por y para María." Aquí, B. Tito está aludiendo a la vida mariana y mariforme enseñada particularmente por los místicos de los Países bajos, el Ven. Miguel de S. Agustín (+ 1684) y la Ven. María de S. Teresa Petijt/Petyt (+ 1677).
  20. Ver Pablo VI, Exhortación Marialis cultus (1974) # 30.
  21. Derniers entretiens/Ultimas Conversaciones 21.8.3.
  22. PN 54, "Por qué te amo, María."
  23. Cf. Carta del Papa Juan Pablo II, 25 Marzo 2001, No. 1.
  24. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, 5 Enero 1996.
  25. Rito n. 5.
  26. Carta del Papa Juan Pablo II, 25 Marzo 2001, No. 5.
  27. Cf. Ibid No. 5.
  28. Regla 18 y 19.
  29. "Sobre la Historia y el Espíritu del Carmelo" en Collected Works (Washington: ICS, 1992) vol. 4, pp. 1 y 3.
  30. E.g. Fundaciones 28:30 y 38; Vida 36:6 y 28. Ver también S. Teresa de Lisieux, Historia de un Alma, Ms A 30v "el hábito de la Virgen."
  31. Fundaciones 23:1-8.
  32. Fundaciones 23:4. En otros lugares retoma el mismo tema, que nuestras vidas deben corresponder a nuestro hábito: "No tengo otro remedio, sino llegarme a ella y confiar en los méritos de su Hijo y de la Virgen, madre suya, cuyo hábito indignamente traigo y traéis vosotras... Imitadla y considerad qué tal debe ser la grandeza de esta Señora y el bien de tenerla por patrona…"Moradas 3:1,3 en Ed. Monte Carmelo: ver Fundaciones 29:31 "… una cosa tan importante a la honra y gloria de su gloriosa Madre, pues es de su Orden, como Señora y Patrona que es nuestra."
  33. Moradas 5:1,2.
  34. "Parezcámonos, hijas mías, en algo a la gran humildad de la Virgen Sacratísima, cuyo hábito traemos." Camino de Perfección 13:3, (Ed. Monte Carmelo).
  35. Así el B. Tito Brandsma, quien como la mayor parte de los Carmelitas antes de él desconocía los problemas históricos asociados con la visión, habló del hábito como una "señal de devoción a María" convirtiéndose en "una prenda de su especial protección" para que "la gente compitiese entre sí al pedir el hábito de la Orden, para vivir o morir con él. Al recibir el hábito de la Orden, se aseguraban la ayuda maternal de nuestra Señora". También se hace eco del tema de S. Teresa de Jesús de que deberíamos imitar a María, en verdad ella debería vivir a través de nosotros, para que el Carmelita se convierta en otra María: "Dios debería ser concebido también dentro de nosotros mismos y dado a luz por nosotros." Carmelite Mysticism: Historical Sketches. Edición del 50 Aniversario (Darien: Carmelite Press, 1986), Conferencia 4, "Los Hermanos de nuestra Señora," pp. 32 y 34.
  36. Cf. Pablo VI Exhortación, Marialis cultus, n.37.
  37. Cf. Juan Pablo II, Redemptoris Mater, n.37.
  38. Ver Misal Romano, Prefacio de la Fiesta de Cristo Rey y Vaticano II, Constitución sobre la Iglesia, LG 36.
  39. N. 48 - AAS 68(1976) 37-38.
  40. Puebla. Evangelización en el Presente y en el Futuro de Latinoamérica. Conclusiones. (Washington DC: Conferencia de los Obispos Católicos, 1979 - Slough UK: St Paul 1980) nn. 444-469, 910-915, 959-963.
  41. Vaticano II, Constitución sobre la Iglesia, LG 54.